
- La rápida aparición de nuevas drogas sintéticas y la sofisticación del tráfico ilícito han expuesto vacíos en la legislación chilena, poniendo en riesgo la salud pública y la seguridad nacional. Actualmente, la Ley 20.000 y su reglamento (Decreto Supremo N°867) regulan el consumo y tráfico de drogas mediante un sistema de listas individuales de sustancias prohibidas. Sin embargo, este modelo ha demostrado ser insuficiente ante la proliferación de variantes químicas que eluden la fiscalización, permitiendo la circulación de sustancias peligrosas sin consecuencias legales para sus portadores o comercializadores.
Un equipo interdisciplinario de la Universidad San Sebastián, integrado por especialistas en derecho, química, farmacología y toxicología, ha elaborado un informe exhaustivo que identifica estas brechas y propone una actualización profunda del marco regulatorio nacional. La principal recomendación es la implementación de un sistema híbrido de fiscalización, que combine el actual listado individual de sustancias con un nuevo listado genérico basado en familias químicas.
Este modelo, adoptado con éxito en Argentina y Brasil, permitiría anticipar y controlar la aparición de nuevas sustancias psicoactivas (NSP) antes de que ingresen al mercado ilícito.
El Dr. Javier Campanini, docente investigador de la carrera de Química y Farmacia de la USS, señala que el problema de las drogas sintéticas es que van evolucionando constantemente.
“El problema con las nuevas drogas sintéticas es que están en constante evolución. Se trata de compuestos químicos que pueden ser levemente modificados por quienes las producen, y con eso ya logran evadir la legislación vigente. En Chile, por ejemplo, tenemos un listado individual que controla ciertas sustancias específicas. Pero basta cambiar un componente mínimo en la estructura molecular para que esa droga no esté en la lista y, por lo tanto, no sea sancionada. Eso demuestra que nuestra legislación actual es tremendamente estática, muy difícil de actualizar a la velocidad que avanza este fenómeno”, señaló el Dr. Javier Campanini.
Entre 2009 y 2015, se notificó la presencia de 33 nuevas sustancias psicoactivas en Chile, siendo las fenetilaminas el grupo más común. Más recientemente, la Policía de Investigaciones (PDI) reportó un incremento del 2.600% en la entrada de drogas sintéticas por vía marítima, lo que refleja la urgencia de actualizar la normativa.
Además de la fiscalización genérica, el informe propone:
- Modificar la Ley 20.000 para autorizar explícitamente la inclusión de familias químicas en la regulación.
- Ampliar el Decreto N°867 para incorporar un listado genérico de 13 familias químicas, entre las que destacan fenetilaminas, fentanilos, catinonas sintéticas, cannabinoides sintéticos, benzodiacepinas, triptaminas, nitazenos, entre otras.
- Establecer un mecanismo de actualización rápida del listado de sustancias, permitiendo la inclusión de nuevas familias químicas en un plazo máximo de 30 días desde su detección por el Sistema de Alerta Temprana.
- Actualizar el Decreto N°1358 para incorporar la definición de nuevas sustancias psicoactivas y su fiscalización.
“El cambio, en el fondo, tiene una baja complejidad y se puede realmente implementar con modificaciones legales precisas, que van a surtir un gran efecto respecto del control y anticipación que puede tener nuestro país en la regulación de drogas de carácter químico”, destacó el director Centro de Estudios en Seguridad y Crimen Organizado de la USS Luis Toledo.
Estas medidas buscan no solo robustecer la lucha contra el tráfico de drogas, sino también anticipar amenazas emergentes como el uso de sustancias psicoactivas como armas químicas. El equipo de la USS destaca que la cooperación internacional y la integración de perspectivas científicas y forenses son clave para desarrollar un marco regulatorio dinámico y eficaz, capaz de proteger la salud pública y la seguridad nacional ante la constante evolución del mercado de drogas sintéticas.
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