
- Considerado uno de los grandes protagonistas de la industria del denim chileno, Juan Patricio Valdebenito Roa eligió Rancagua para impulsar el renacimiento de Valros Jeans, la histórica marca que ayudó a liderar la moda nacional y llegó a proyectar la confección chilena hacia mercados internacionales.
Por: Exeqioel Aleu Monasterio

El fundador de una de las marcas de jeans icónicas más reconocidas de Chile de los años 80 y 90, que llegó a liderar una empresa con más de mil trabajadores, 39 locales y presencia internacional, eligió la capital de O’Higgins para iniciar el renacimiento de Valros. Tras décadas de éxitos, pérdidas personales y transformaciones empresariales, su apuesta vuelve a comenzar desde una ciudad cuya identidad minera mantiene una histórica relación con el mundo del jeans.
Hay historias empresariales que trascienden los balances, las cifras y los negocios. Historias construidas a partir de visión, trabajo, capacidad de adaptación y una convicción que logra sobrevivir incluso a los momentos más difíciles. La historia de Juan Patricio Valdebenito es una de ellas.

Su nombre puede resultar desconocido para las nuevas generaciones, pero durante décadas estuvo detrás de una de las marcas que marcaron una época en la industria textil chilena: Valros Jeans.
Fundada en 1971, la empresa logró transformarse en uno de los referentes nacionales del denim, compartiendo protagonismo con las grandes marcas que dominaron el mercado chileno durante los años de mayor desarrollo de la confección nacional.
Lo que comenzó como un proyecto impulsado por una visión comercial adelantada para su tiempo terminó convirtiéndose en una organización de alcance nacional. En su momento de mayor expansión, Valros llegó a operar 39 locales distribuidos a lo largo del país, empleó a más de mil trabajadores entre fábricas y puntos de venta, y exportó regularmente a mercados tan exigentes como Estados Unidos, Alemania e Italia.
Mientras gran parte de la industria textil nacional enfrentaba profundos cambios producto de la apertura económica y la llegada de productos importados, Valdebenito apostó por la innovación, la modernización tecnológica y una permanente observación de las tendencias internacionales.
Para ello recorrió durante años algunos de los principales centros mundiales de la moda, incluyendo Nueva York, Los Ángeles, Miami, Brasil y Argentina, buscando anticiparse a los cambios que luego llegarían al mercado chileno.
Esa visión permitió que Valros desarrollara uno de los atributos que aún hoy distingue a la marca: el calce de sus prendas.
“Durante años fuimos perfeccionando nuestros modelos. La experiencia acumulada sigue siendo una de nuestras principales fortalezas”, señala.
La compañía también destacó por sus campañas publicitarias, algunas de las cuales obtuvieron reconocimiento internacional y contribuyeron a posicionar a Valros como una marca moderna y cercana a las nuevas generaciones de la época.
Sin embargo, cuando la empresa se encontraba en uno de sus mejores momentos, la vida le presentó un desafío mucho más complejo que cualquier decisión comercial.
La muerte de uno de sus hijos provocó un profundo quiebre personal que cambió el rumbo de su historia.
A partir de entonces llegaron años marcados por la distancia respecto del mundo empresarial, procesos personales difíciles y una larga etapa fuera de Chile.
Muchos habrían considerado ese episodio como el final de una trayectoria. Para Juan Patricio Valdebenito, sin embargo, terminó convirtiéndose en el comienzo de otra. Hoy, varias décadas después, vuelve a emprender. Y lo hace desde Rancagua.

La decisión no fue casual.
Para el fundador de Valros, la Región de O’Higgins representa uno de los polos productivos más importantes del país, estrechamente vinculado a la minería, una actividad donde históricamente el jeans ha formado parte de la cultura laboral y cotidiana de miles de trabajadores.
“Las zonas mineras tienen movimiento, tienen desarrollo y mantienen una relación natural con nuestro producto”, explica.

Por esa razón, Rancagua fue elegida como el punto de partida de una nueva etapa que contempla futuras expansiones hacia otras ciudades estratégicas, incluyendo Antofagasta.
Más que la apertura de una tienda, la llegada de Valros representa el retorno de una marca histórica y de uno de los protagonistas de una generación de empresarios que ayudó a construir parte importante de la industria textil chilena.
A sus más de siete décadas de vida, Valdebenito continúa involucrándose personalmente en cada detalle del proyecto. Participa en el acondicionamiento de los espacios, supervisa los productos y mantiene intacta la energía que lo llevó a construir una empresa que llegó a vestir a miles de chilenos.

“No sé vivir sin desafíos. Siempre he creído que todo se puede hacer si uno está dispuesto a trabajar por ello”, afirma.
Quizás por eso Rancagua no es simplemente una nueva ubicación comercial. Es el escenario elegido para un renacimiento.
El lugar donde una marca histórica vuelve a mirar hacia el futuro y donde uno de los grandes protagonistas de la industria del denim chileno decidió comenzar a escribir un nuevo capítulo de su legado.
Fotografia: Exequiel Aleu M..-
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