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REPORTAJE LOCAL

FIESTAS PATRIAS EN RANCAGUA: UNA GUÍA PARA DISFRUTAR, COMPARTIR Y REENCONTRARNOS CON NUESTRA IDENTIDAD

 

En la Media Luna de Rancagua, las Fiestas Patrias reúnen gastronomía, folclore, emprendimiento y tradiciones en un espacio pensado para compartir en familia. Rancagua TV recorrió las fondas y conversó con quienes, desde sus propios proyectos, están dando vida a esta celebración nacional.

 Por: Exequiel Aleu Monasterio/ Rancagua TV


 

Las Fiestas Patrias tienen una particular capacidad para reunirnos. Cada septiembre, Chile vuelve a mirar sus tradiciones, sus comidas, su música, sus paisajes y también esas pequeñas costumbres que forman parte de nuestra identidad.

Este 2026 se cumplen 216 años desde la Primera Junta Nacional de Gobierno del 18 de septiembre de 1810, fecha que marca el inicio del proceso que posteriormente conduciría a la independencia de Chile. Más allá de la dimensión histórica, septiembre se ha transformado en un momento de encuentro: una oportunidad para salir de la rutina, compartir con la familia y los amigos y reconocernos como parte de una misma comunidad.

Y en Rancagua, ciudad profundamente vinculada a la historia y a las tradiciones de Chile, ese espíritu se vive también en las fondas de la Media Luna.

Por eso, más que una simple lista de lugares para comer, esta es una invitación a recorrer, conocer y apoyar a quienes durante estos días están trabajando para ofrecer una experiencia distinta. Emprendedores, familias, mujeres trabajadoras y agrupaciones culturales que ponen esfuerzo, creatividad y cariño para que estas Fiestas Patrias tengan sabor rancagüino.

 

 

LAS 2 SHIPITIA: SABOR CASERO Y PRECIOS PARA COMPARTIR

Caterine Alejandra Jara Valdés está detrás de la Fonda Las 2 Shipitia, un nombre particular que nació a partir de un personaje televisivo que por entonces estaba de moda y de una canción popular asociada a él.

La historia comenzó el año pasado, cuando Caterine y una amiga decidieron bautizar así su fonda. La publicación en redes sociales generó una gran cantidad de comentarios y el nombre terminó quedando en la memoria de quienes las conocieron. Este año decidieron mantenerlo.

La propuesta tiene un sello claro: comida casera, abundante y a precios accesibles. Entre sus preparaciones se encuentran porotos con riendas y longaniza, costillar al horno con agregado, pollo asado, cocimiento y una amplia variedad de empanadas.

Los precios también buscan facilitar la llegada de las familias. El menú para niños parte en $4.000, las empanadas tienen un valor de $3.500 y las preparaciones de mayor precio, como el cocimiento y el costillar, llegan a $8.000.

La fonda está ubicada en el acceso oficial por Avenida España, junto a Bomberos: es la segunda fonda desde la entrada.

“Nuestra comida es casera, hecha con amor”, explica Caterine, quien cuenta que detrás de esta propuesta también están su mamá, Joana Valdés, y su pareja, Felipe Bravo.

Para quienes llegan con niños, Las 2 Shipitia cuenta además con una preparación especialmente pensada para ellos.

 

 

RAMADA DE LOS HUEYELINOS: GRUPO FOLCLORICO RANCAGÜINO QUE TAMBIÉN SE CONSTRUYE CON ESFUERZO

Las fondas no son solamente gastronomía. También son una oportunidad para encontrarse con expresiones culturales que durante décadas han mantenido vivas nuestras tradiciones.

Ese es precisamente el propósito de la Ramada de Los Hueyelinos, perteneciente a la agrupación folclórica Hueyel de Rancagua, organización que cuenta con más de 20 años de trayectoria y que es liderada por Francisco Jesús Núñez.

Por primera vez, la agrupación decidió participar con una fonda en este espacio, contando para ello con el apoyo de la Municipalidad de Rancagua y cumpliendo con los permisos correspondientes.

El objetivo es concreto: reunir recursos para adquirir nuevos trajes para la agrupación, cuyos costos representan un esfuerzo importante para sus integrantes.

En el puesto C26, ubicado cerca del acceso principal y antes de llegar al escenario, los visitantes pueden encontrar anticuchos, navegado, terremotos, mojitos, micheladas, cervezas, almuerzos, bebidas y agua.

La invitación de la Ramada de Los Huyelinos es a llegar en familia, disfrutar de un ambiente acogedor y, al mismo tiempo, contribuir al trabajo de una agrupación que lleva más de dos décadas vinculada al folclore y a la cultura local.

Para sus integrantes, estar presentes en las Fiestas Patrias tiene además un significado especial: es una manera concreta de vincular la celebración nacional con el folclore y la identidad cultural de Rancagua.

 

 

JUGOS NATURALES EL DORADO: 12 AÑOS PRESENTES EN LA MEDIA LUNA

Otra de las propuestas que se puede encontrar durante estas Fiestas Patrias es Jugos Naturales El Dorado, emprendimiento que ya suma 12 años de participación en la Media Luna de Rancagua.

Su especialidad son los jugos preparados con frutas 100% naturales, incluyendo jugos batidos, limonadas y una variedad de sabores tropicales.

Este año, además, El Dorado incorporó una barra con nuevas alternativas para quienes buscan acompañar la celebración: pisco sour, piña colada, mojitos y el tradicional terremoto, entre otras preparaciones.

Su propuesta pone especial énfasis en el uso de fruta natural, destacando que sus preparaciones no utilizan pulpas ni productos químicos como base.

Quienes quieran conocer más de esta propuesta pueden encontrarlos en Instagram como Jugos Naturales El Dorado Rancagua.

 

 

 

SANTA FE: UN FOOD TRUCK CON SELLO DE MUJERES Y SABOR CASERO

En medio del movimiento de las fondas también está Santa Fe, un food truck liderado por mujeres y dedicado a los sándwiches caseros.

Macarenas Hernández cuenta que el proyecto nació cuando ella todavía trabajaba como empleada y que, poco a poco, fue transformando su amor por la cocina de autor en un emprendimiento propio.

Su especialidad es el sándwich de carne mechada acompañado de papas rústicas naturales. A esa propuesta se han ido sumando completos italianos, papas fritas y nuevas alternativas para ampliar el menú durante estas Fiestas Patrias.

Uno de los aspectos que Santa Fe destaca especialmente es el cuidado por la higiene, el orden y la atención. Todo el trabajo está organizado para recibir a familias y niños, con espacios donde los visitantes pueden sentarse cómodamente y disfrutar de sus preparaciones.

Para esta versión 2026 también incorporaron alternativas para personas vegetarianas, adaptando sus preparaciones con verduras según el gusto del cliente.

Además, los valores de sus sándwiches se mantienen en el mismo nivel del año pasado y cada sándwich viene acompañado de papas fritas rústicas de regalo.

Y hay una invitación especial para los lectores de Rancagua TV: si mencionas que viste a Santa Fe en Rancagua TV al comprar un sándwich de carne mechada, recibirás una bebida en lata a elección de regalo.

 

UNA VISITANTE BRASILEÑA Y SU PRIMERA EXPERIENCIA DE FIESTAS PATRIAS

La experiencia de Santa Fe también nos permitió conocer una mirada desde fuera de Chile.

 

 

Viviane Schelen Menezes Rodríguez, estudiante brasileña de intercambio proveniente del noreste de Brasil, llegó a las fondas con especial interés por conocer cómo los chilenos viven sus Fiestas Patrias.

Cuenta que desde Brasil tenía curiosidad por conocer nuestras comidas, bebidas y tradiciones, y que le ha llamado especialmente la atención el carácter familiar y el sentimiento de identidad que observa durante estas celebraciones.

Estudiante de Nutrición y Dietética, Viviane reconoce entre sus favoritos los completos y las papas fritas de Santa Fe. También destaca sus precios accesibles y cuenta que siempre que puede pasa a comer al food truck.

Su testimonio refleja algo interesante de estas fechas: una tradición que para los chilenos forma parte de nuestra propia historia también puede convertirse, para quien nos visita desde otro país, en una oportunidad para descubrir quiénes somos.

 

 

LUPPE WAFFLERÍA: UNA PROPUESTA DISTINTA, ARTESANAL Y A GUSTO DEL CLIENTE

Daniela Mesa Muñoz presenta en estas fondas una propuesta diferente: Luppe Wafflería, escrita con doble P.

Se trata de una waflería de autor que trabaja con masas artesanales, productos frescos e ingredientes provenientes de emprendedores locales.

¿Qué diferencia a sus waffles? La posibilidad de armarlos de acuerdo con el gusto de cada persona. Daniela explica que cuentan con cinco frutas disponibles y que el cliente puede elegir cómo quiere completar su preparación.

Pero el sello de Lupe no está solamente en el producto. También está en la forma de atender.

Daniela cuenta que procura preguntar el nombre de cada cliente y entregarle personalmente su preparación. “Aquí está tu waffle, disfrútalo”, es parte de una atención que busca recuperar una relación más cercana entre quien prepara y quien consume.

La idea es tomar una preparación de origen belga y “chilenizarla”: hacerla más contundente, con más relleno y adaptada al gusto de los chilenos.

Su invitación es precisamente a atreverse a probar algo diferente durante estas Fiestas Patrias. Porque parte de celebrar también consiste en descubrir nuevos sabores y apoyar propuestas que nacen desde el emprendimiento local.

Lupe Wafflería también desarrolla servicios para empresas, colegios y eventos masivos. Pueden encontrarla en Instagram como Lupe Wafflería y realizar consultas al WhatsApp +56 9 9951 0544.

UNA FIESTA QUE TAMBIÉN HABLA DE NOSOTROS

Al recorrer estas fondas aparece una idea que va mucho más allá de la comida y la música.

Está la familia que emprende junta. Está la agrupación folclórica que busca recursos para continuar presentándose. Está la mujer que convirtió su experiencia en cocina en un food truck. Está quien apuesta por frutas naturales y lleva 12 años participando en la celebración. Está también quien trae una propuesta gastronómica distinta y busca construir una relación personal con sus clientes.

Y está el visitante que llega desde otro país y descubre, quizá por primera vez, cuánto significan estas fechas para los chilenos.

Las Fiestas Patrias son, por eso, una oportunidad para celebrar, pero también para detenernos un momento y mirar nuestra identidad. Para recordar nuestra historia, compartir con quienes queremos y reconocer el trabajo de quienes hacen posible que una celebración de esta magnitud tenga también un rostro local.

En Rancagua, las fondas de la Media Luna son uno de esos lugares donde esa identidad se encuentra con el presente: en la música, en el folclore, en la gastronomía, en los emprendimientos y, sobre todo, en las personas.

Así que la invitación está hecha: salga, recorra, pruebe, conozca y comparta. Si durante estas Fiestas Patrias visita las fondas de la Media Luna de Rancagua, quizás además de pasar un buen momento encuentre un sabor nuevo, una historia que no conocía o un emprendimiento local que merezca convertirse en parte de su celebración.

Porque apoyar a quienes están detrás de estas propuestas también es una manera de celebrar Rancagua.

¡Felices Fiestas Patrias!

CAPPELLA: UN SUEÑO FAMILIAR QUE COMIENZA A TOMAR SABOR EN RANCAGUA

 

Lo que comenzó como un pequeño emprendimiento de lasañas desde el hogar hoy tiene un espacio propio en Rancagua. Catalina Oróstica y su pareja, Francisco Muñoz, decidieron convertir un sueño familiar en una cafetería al paso con una propuesta basada en sabores caseros, productos de calidad y una atención cercana, Cappella

Por: Exequiel Aleu Monasterio / Rancagua TV


 

Hay emprendimientos que comienzan simplemente con una idea, ganas de trabajar y la decisión de atreverse.

Ese es el caso de Cappella.

 

 

 

Catalina trabajó durante 12 años en una óptica en Talca y estudió cocina. Después de dedicarse durante un tiempo a su familia, retomó una antigua inquietud: tener un espacio propio donde pudiera desarrollar su pasión por la gastronomía.

Todo comenzó en casa, preparando lasañas bajo el nombre de Fusión Ancestral. La buena respuesta de quienes probaban sus preparaciones la motivó a pensar en algo más grande. Así, junto a Francisco, comenzó a gestarse el proyecto que finalmente se transformaría en Cappella.

 

 

UN NOMBRE QUE REPRESENTA SU HISTORIA

“Cappella” nació de una idea sencilla: estaban comenzando desde cero, a capela.

Y esa expresión terminó representando también la transparencia con la que Catalina quiere mostrar su emprendimiento. No pretende aparentar una trayectoria que todavía no tiene. Por el contrario, reconoce que está comenzando y que cada día es parte de la construcción de este sueño familiar.

El local abrió sus puertas el 20 de julio y rápidamente comenzó a recibir sus primeros clientes.

 

 

LAS LASAÑAS, LA ESPECIALIDAD

La propuesta tiene como protagonista a las lasañas, preparadas con dedicación y con salsas elaboradas desde cero, entre ellas boloñesa y bechamel.

Actualmente existen variedades como boloñesa, pollo con champiñones y alternativas vegetarianas, mientras también se incorporó una nueva propuesta de camarones.

La respuesta inicial ha sido especialmente positiva. Algunos clientes regresan dos y hasta tres veces durante el día, incluso llevando lasañas para compartir durante el fin de semana. Con felicidad comenta Catalina.

A la propuesta se suman colaciones diarias, ensaladas, pastelería, tiramisú, tres leches y palitos de ajo, entre otras alternativas.

Y para acompañar, Capela apuesta por café de grano Lavazza, con distintas preparaciones como espresso, espresso doble y americano.

 

 

UN EMPRENDIMIENTO QUE BUSCA SU LUGAR EN RANCAGUA

Llegar desde Talca y comenzar prácticamente desde cero en una ciudad nueva no ha sido sencillo. Catalina y Francisco han salido a presentar personalmente su propuesta en bancos y negocios del sector, construyendo poco a poco su cartera de clientes habituales.

La apuesta también está relacionada con algo que Catalina ha observado en Rancagua: el gusto por lo tradicional y lo casero.

Por eso, Cappella busca ofrecer una alternativa sencilla y cercana para quienes trabajan, estudian o simplemente quieren detenerse unos minutos durante el día.

De ahí nace su eslogan:

“Cappella, tu mejor pausa”.

Una invitación a desconectarse por unos minutos, disfrutar un buen café, una lasaña o una colación y continuar la jornada.

 

 

UN SUEÑO QUE RECIÉN HA COMENZADO

Cappella todavía está dando sus primeros pasos, pero ya cuenta con algo fundamental para cualquier emprendimiento. 

 clientes que están regresando.

Catalina reconoce que el camino recién comienza, pero también lo enfrenta con optimismo y con la convicción de que cuando las cosas se hacen con dedicación y pensando en entregar un buen producto, existen razones para mirar hacia adelante.

Porque detrás de cada lasaña, cada café y cada colación hay mucho más que un producto.

Hay una familia que decidió atreverse a construir su propio proyecto.

CAPPELLA — TU MEJOR PAUSA


Datos importantes:

📍 San Martín 73, Local 2, Rancagua
📱 Pedidos y consultas por WhatsApp: +569 7408 6727
📲 Instagram: @cappella_rancagua 

Lasañas, colaciones diarias, café de grano y una propuesta casera para disfrutar en cualquier momento del día.

EL KIOSCO DE LA FEÑA: TRECE AÑOS DE SABORES, CLIENTES Y MEMORIA EN UNA ESQUINA DEL CENTRO DE RANCAGUA

 

En O'Carroll con Santa María funciona desde hace más de una década un pequeño negocio que ha visto pasar generaciones de rancagüinos. El Kiosco de La Feña ofrece completos, churrascos, italianos y otros sándwiches preparados de manera casera, pero también se ha convertido en un lugar donde los clientes conversan, comparten sus historias y mantienen una tradición que comenzó mucho antes de que sus propios hijos llegaran al local.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

RANCAGUA.- Hay lugares que forman parte de una ciudad sin necesidad de aparecer en grandes letreros. Son esos pequeños negocios que uno reconoce al pasar, donde alguna vez se detuvo a comprar algo, donde acompañó a sus padres o donde, años después, terminó llevando a sus propios hijos.

En la esquina de O'Carroll con Santa María, frente a la estación de servicio y en las cercanías del sector del terminal de Turbus y el Rodoviario, existe uno de esos lugares.

Es el Kiosco de La Feña, nombre que Claudia Nauto Navarro escogió en honor a su hija Fernanda. Allí lleva cerca de trece o catorce años al frente del negocio, aunque su relación con este lugar comenzó mucho antes.

Claudia llegó al negocio cuando tenía apenas 19 años. Durante casi una década trabajó junto a sus antiguos propietarios. Con el tiempo, ellos decidieron dejar la actividad y, algunos años después, le ofrecieron la posibilidad de quedarse definitivamente con el local.

 

 

Claudia aceptó el desafío, pagó por el negocio y desde entonces ha construido allí su propia historia.

“Ya he tenido generaciones”, cuenta al recordar a los clientes que comenzaron llegando cuando eran niños junto a sus padres y que actualmente regresan convertidos en adultos, muchas veces acompañados por sus propios hijos.

Ese detalle explica que el Kiosco de La Feña sea algo más que un punto donde comprar comida rápida. Para algunas familias, es parte de una costumbre que se ha mantenido durante años.

La oferta del local está centrada principalmente en sándwiches y preparaciones tradicionales. Entre los productos que más se venden están los churrascos y distintos tipos de completos: italiano, completo y luco, además de otras alternativas como ave mayo, preparaciones con huevo y jamón con queso.

Pero Claudia tiene una particularidad que considera fundamental para diferenciar su propuesta: trabaja de manera artesanal. 

“Yo trabajo a la antigua”, explica.

En lugar de utilizar una plancha para preparar los churrascos, utiliza sartén. También prepara sus propias salsas, entre ellas la salsa verde y la salsa de ajo, y pone especial atención al pan que utiliza para sus sándwiches.

No se trata de un pan industrial envasado, sino de pan de panadería, un elemento que para ella también influye directamente en el resultado final.

La misma lógica aplica a los demás ingredientes. Aunque reconoce que los costos han aumentado considerablemente, intenta mantener un equilibrio entre calidad y precio para que el producto siga siendo accesible para sus clientes.

“Un negocio que se come como en casa”, es la manera en que Claudia termina definiendo su propuesta.

En la conversación aparece otro elemento que Claudia considera fundamental: la forma de atender.

Según explica, muchas personas no llegan solamente a comprar un completo o tomar un café. También buscan conversar. Algunos clientes terminan contándole problemas personales o situaciones de su vida cotidiana.

Para Claudia, eso tiene que ver con la confianza.

“Uno tiene que ser cordial con la gente”, sostiene, explicando que si alguien decide instalar un negocio de atención al público debe entender que las personas son parte fundamental de la actividad.

Ese vínculo, en su experiencia, también explica por qué los clientes regresan y recomiendan el lugar a otras personas.

La calidad del producto puede atraer a alguien por primera vez, pero la atención y la confianza son las que ayudan a construir una clientela permanente.

 

 

La higiene es otro de los aspectos que Claudia destaca especialmente.

Cuenta que procura mantener todo limpio y que los clientes puedan observar cómo se prepara lo que posteriormente van a consumir. Para ella, no existe razón para esconder el proceso de elaboración.

La idea es sencilla: quien compra tiene derecho a saber y ver cómo se prepara su comida.

Es también una forma de generar confianza en un negocio donde la relación entre quien prepara el alimento y quien lo consume es directa.

 

Después de más de una década trabajando en el mismo lugar, Claudia ha sido también testigo de los cambios que ha experimentado el centro de la ciudad.

Reconoce que Rancagua ha progresado en distintos aspectos y que el comercio relacionado con la comida rápida se ha desarrollado. Sin embargo, desde su experiencia cotidiana también percibe un centro que se ha ido apagando durante determinadas horas.

Recuerda que antiguamente su jornada podía extenderse hasta las nueve de la noche. Hoy, en cambio, señala que el movimiento comercial disminuye considerablemente durante la tarde y que muchos negocios han debido adaptar sus horarios.

En su caso, actualmente comienza a atender alrededor de las 8:30 o 9:00 de la mañana y normalmente permanece hasta las 17:00 o 17:30 horas, extendiéndose hasta las 18:00 como máximo.

Claudia vincula parte de esta transformación a los cambios posteriores a la pandemia y a las modificaciones en los horarios laborales y comerciales.

Pero también existe otra preocupación que aparece durante la conversación: la sensación de inseguridad.

Desde su perspectiva, el aumento de personas en situación de calle, el consumo de drogas y determinados hechos de violencia han influido en la decisión de algunos clientes de evitar el centro durante determinadas horas.

La entrevistada recuerda particularmente el período del estallido social, cuando incluso su local fue afectado por lanzamiento de piedras y otros episodios de violencia que hicieron que, en ocasiones, prefiriera no acudir al negocio para evitar riesgos.

Más allá de las distintas interpretaciones que puedan existir sobre estos fenómenos, para quienes trabajan diariamente en el centro se trata de situaciones que forman parte de su experiencia cotidiana y que terminan teniendo consecuencias comerciales.

 

La observación de Claudia coincide con una sensación que aparece recurrentemente entre pequeños comerciantes: cuando el flujo de personas disminuye, también se reduce la actividad de los negocios.

En su experiencia, durante la tarde el centro comienza progresivamente a perder movimiento.

“Es como que se empieza a morir el centro de la ciudad”, señala al describir ese momento del día en que disminuye la circulación de personas.

Para un pequeño negocio, ese cambio no es solamente una cuestión urbana. Es directamente una cuestión económica.

 

Uno de los desafíos permanentes para Claudia es mantener sus productos a un precio que sus clientes puedan pagar.

El aumento del valor del pan, la mayonesa y otros insumos ha elevado los costos de producción, pero la comerciante explica que intenta no trasladar completamente esas alzas al consumidor.

La razón es práctica: si el precio sube demasiado, el cliente deja de venir.

Por eso, sostiene que debe existir un equilibrio entre calidad y precio.

En su caso, ese equilibrio también forma parte de la fidelización de la clientela. La idea es que una persona pueda volver después de meses o incluso años y encontrar un producto que conserve las características que recuerda.

 

 

Y aunque Claudia lleva años trabajando en el mismo lugar, no piensa quedarse necesariamente allí para siempre.

Su proyecto hacia el futuro contempla mantener el negocio fijo y, paralelamente, incorporar un segundo formato: un food truck que pueda trasladarse durante los meses de verano hacia zonas costeras u otros lugares.

La idea es que el actual kiosco continúe funcionando como una especie de casa matriz, mientras una segunda unidad permita llevar sus preparaciones a distintos puntos.

Es una proyección que combina la experiencia acumulada durante años con la necesidad de buscar nuevas oportunidades para crecer.

 

Quizás uno de los elementos más interesantes de esta historia es que Claudia no solamente habla de comida. Habla de personas.

De niños que llegaron acompañando a sus padres y que después regresaron convertidos en adultos. De clientes que vuelven porque recuerdan un sabor. De personas que se sientan a tomar un café y terminan contando parte de sus vidas.

Habla también de una ciudad que ha cambiado, de un centro que alguna vez permanecía activo hasta más tarde y de una actividad comercial que hoy enfrenta nuevos horarios, nuevas dificultades y nuevas formas de relacionarse con sus clientes.

En medio de todos esos cambios, pequeños lugares como el Kiosco de La Feña mantienen una continuidad difícil de medir en cifras: la memoria cotidiana de quienes han pasado por allí.

 

Rancagua también se construye desde sus pequeñas historias. No solamente desde sus grandes edificios, proyectos de inversión o decisiones administrativas, sino desde los negocios que durante años han abierto sus puertas, atendido a sus vecinos y formado parte de la rutina de miles de personas.

 

Su historia comenzó cuando Claudia tenía 19 años y continúa hoy, más de una década después, entre churrascos preparados en sartén, completos, pan de panadería, salsas caseras y conversaciones con clientes que, en algunos casos, ya pertenecen a varias generaciones de una misma familia.

Y quizás allí está precisamente su mayor valor: en una ciudad que cambia, hay lugares que permanecen.

El Kiosco de La Feña se encuentra en O'Carroll con Santa María, Rancagua, en las cercanías del sector del terminal de Turbus y el Rodoviario.


 

📍 UBICACIÓN: O'Carroll esquina Santa María, Rancagua.

🥪 ESPECIALIDAD: Churrascos, completos, italianos, luco, ave mayo, preparaciones con huevo, jamón con queso y otros sándwiches.

🏠 SELLO: Preparaciones caseras y elaboración artesanal.

🕘 HORARIO: Desde aproximadamente las 8:30–9:00 hasta las 17:00–17:30 horas, extendiéndose hasta las 18:00 horas como máximo.

💳 MEDIOS DE PAGO: Efectivo, transferencia y tarjeta.

📞 CONTACTO: +56 9 2645 0060

🚚 PROYECCIÓN: Desarrollo de un futuro food truck para llevar la propuesta a otros lugares durante la temporada de verano.

BOBINADOS SAAVEDRA, 22 AÑOS DE OFICIO Y CONFIANZA: CUANDO LA EXPERIENCIA TAMBIÉN ES UNA GARANTÍA

 

Desde 2004, Bobinados Saavedra mantiene en Carrera Pinto un servicio especializado en reparación de motores, alternadores, motores de partida y motores eléctricos industriales, con una premisa sencilla pero cada vez más valorada: hacer un trabajo prolijo, consciente y transparente, pensando primero en la conveniencia del cliente.

Por: Exequiel Aleu Monasterio / RancaguaTV


 

Hay negocios que se mantienen en el tiempo simplemente porque, detrás de cada jornada, existe una forma de entender el trabajo que termina construyendo algo mucho más importante: la confianza.

 

 

Ese es el caso de Reinaldo Benedicto Saavedra Cerda, quien desde el año 2004 desarrolla su actividad en Carrera Pinto, la calle tradicional de los repustos en Rancagua. Son 22 años atendiendo a la comunidad, después de aproximadamente tres décadas vinculadas al oficio y a la reparación de distintos tipos de equipos.

Su especialidad abarca la electricidad automotriz, alternadores, motores de partida y reparación de motores eléctricos, incluyendo motores monofásicos y trifásicos utilizados en distintas actividades productivas.

Panaderías, construcción, plantas de tratamiento, equipos hidráulicos, trompos para preparar mezclas, herramientas eléctricas y distintos tipos de maquinaria forman parte de los equipos que pueden llegar hasta su taller.

Pero más allá de la variedad de trabajos, existe un principio que Reinaldo repite durante la conversación y que probablemente explica buena parte de estos 22 años de permanencia: si algo puede repararse y la reparación le conviene al cliente, se repara; si no le conviene, se le dice.

 

 

En tiempos donde muchas personas llegan a un servicio técnico con el temor de ser sorprendidas con cobros inesperados, la manera de trabajar de Reinaldo apunta precisamente en la dirección contraria.

El procedimiento es claro: primero se revisa el equipo, se realiza un presupuesto y solamente después de que el cliente autoriza, comienza el trabajo.

No hay reparaciones que aparezcan sorpresivamente en la cuenta.

“Si ellos no autorizan, no se hace el trabajo”, explica Reinaldo durante la entrevista.

 

 

Puede parecer algo sencillo, pero justamente esa sencillez es la que permite establecer una relación transparente entre quien necesita solucionar un problema y quien tiene los conocimientos para hacerlo.

El cliente sabe qué tiene su equipo, qué reparación se propone y cuánto deberá pagar antes de autorizar el trabajo.

Y esa forma de proceder también permite decir algo que no todos los servicios técnicos están dispuestos a decir: no siempre reparar es la mejor alternativa.

 

 

Reinaldo explica que antes de recomendar una reparación es necesario comparar su costo con el valor de adquirir un equipo nuevo.

Si un motor nuevo cuesta, por ejemplo, cien mil pesos y repararlo puede significar gastar setenta y cinco u ochenta mil, probablemente la reparación no sea conveniente para el cliente.

En esos casos, su recomendación es directa: evaluar la compra de uno nuevo.

La situación cambia cuando se trata de equipos especiales o de mayor valor, donde una reparación puede representar un ahorro importante.

Ese criterio es parte de una filosofía de trabajo que Reinaldo ha mantenido durante años: el objetivo no es simplemente hacer una reparación, sino buscar una solución que realmente le sirva a la persona.

“Si se puede arreglar, arreglemos, pero que al cliente le convenga”, resume.

Llegar a dos décadas de actividad no ha sido producto de la casualidad.

Reinaldo reconoce que la perseverancia ha sido fundamental. Entender que no todos los días son iguales, mantener el optimismo cuando las cosas se ponen difíciles y, sobre todo, procurar que cada cliente quede conforme forman parte de la receta que le ha permitido continuar.

Su experiencia también se refleja en la diversidad de lugares desde donde llegan sus clientes. No solamente atiende a personas de Rancagua: también recibe equipos provenientes de Rengo, San Fernando, sectores cercanos a Pichilemu y localidades hacia el norte.

Es decir, existe una confianza que ha ido extendiéndose más allá de la calle donde funciona su taller.

Y quizás ahí aparece una de las mejores explicaciones para su permanencia: un cliente satisfecho puede volver por otro trabajo y también recomendar el servicio a otra persona.

Hay otro aspecto que aparece durante la conversación y que habla de una forma de trabajar que va más allá de la reparación.

Reinaldo cuenta que también procura entregar una atención especial a las personas mayores y a quienes tienen mayores dificultades económicas, buscando que puedan resolver sus necesidades sin gastar más de lo necesario.

Porque detrás de cada motor, alternador o herramienta hay una persona, una familia, un trabajador o un pequeño negocio que necesita que su equipo vuelva a funcionar.

Y comprender eso también es parte del oficio.

Después de 22 años, el local de Reinaldo forma parte de ese paisaje comercial que los rancagüinos reconocen al pasar por Carrera Pinto.

Un lugar donde llegan equipos que necesitan una segunda oportunidad, pero también personas que buscan algo que hoy tiene un valor enorme: saber que serán atendidas con claridad y que no se les cobrará un trabajo que no hayan autorizado.

La experiencia está ahí. Los años también.

Pero quizás lo más importante sea aquello que se ha construido entre medio: una reputación basada en el trabajo constante, la prolijidad y la transparencia.

Porque mantenerse durante 22 años en un oficio no solamente significa haber sobrevivido al paso del tiempo. También significa haber logrado que muchas personas vuelvan a confiar en el mismo lugar.

 

Quienes necesiten consultar por la reparación de un alternador, motor de partida, motor eléctrico, herramientas o distintos equipos pueden acercarse directamente al local.


Datos Importantes:

📍 Dirección: Carrera Pinto 17, Local 3, Rancagua
📞WhatsApp: +56929010448

La atención comienza siempre de la misma manera: revisando el equipo, explicando la situación y entregando un presupuesto antes de realizar cualquier trabajo.

Una forma sencilla, seria y transparente de hacer las cosas, que Reinaldo mantiene desde hace 22 años.

LA GRUTA, EL SABOR DE LO NUESTRO: SABORES DE VENEZUELA, CHILE Y PERÚ SE ENCUENTRAN EN UNA PROPUESTA QUE INVITA A PROBAR ALGO DIFERENTE

 

Jenny Liliana Sánchez Lugo, emprendedora venezolana detrás de La Gruta, el sabor de lo nuestro, cuenta cómo logró transformar años de esfuerzo y perseverancia en un espacio gastronómico abierto al público, donde los sabores de Venezuela, Chile y Perú se encuentran para ofrecer una experiencia diferente y cercana.

Por: Exequiel Aleu Monasterio / Rancagua TV


 

Después de años de esfuerzo, trabajo y perseverancia, Jenny Liliana Sánchez Lugo logró convertir un proyecto que durante mucho tiempo funcionó de manera informal y a puertas cerradas en un emprendimiento abierto al público. La Gruta, el sabor de lo nuestro, propone una particular mezcla gastronómica donde las tradicionales preparaciones venezolanas conviven con platos chilenos y peruanos.

 

 

Una arepa, una cachapa, un pabellón criollo, una cazuela o unos porotos con riendas pueden parecer comidas pertenecientes a mundos distintos. En La Gruta, sin embargo, comparten un mismo espacio.

Ese es precisamente uno de los atractivos de esta nueva propuesta gastronómica: reunir sabores, culturas y experiencias en un lugar donde la invitación principal es sencilla: venir, probar y descubrir.

Detrás de La Gruta está Jenny Liliana Sánchez Lugo, una emprendedora venezolana que durante los últimos años ha trabajado para transformar una idea en una realidad. El camino no fue sencillo.

 

 

 

La historia de La Gruta comenzó mucho antes de que el público pudiera entrar al local.

El nombre tiene un vínculo con el pasado de Jenny en Venezuela, donde existía una empresa denominada La Gruta 0018. Con el tiempo, esa identidad fue retomada en Chile bajo el nombre de La Gruta, el sabor de lo nuestro.

La idea original apuntaba a desarrollar un restaurante con consumo en el mismo lugar. Sin embargo, el proyecto fue adaptándose a las circunstancias y finalmente se concretó como un establecimiento de consumo al paso.

Antes de abrir formalmente sus puertas, Jenny trabajó durante un período con clientes y conocidos, principalmente a través de redes sociales y contactos personales.

Hoy la situación es diferente.

El proyecto ya está funcionando de manera abierta y formal, con una cocina instalada y los permisos correspondientes para desarrollar su actividad.

“Pasito a pasito” parece ser la frase que mejor resume el proceso.

 

 

¿QUÉ SE PUEDE ENCONTRAR EN LA GRUTA?

Aquí comienza quizás la parte más interesante para quienes todavía no conocen la propuesta.

La Gruta no busca encasillarse exclusivamente dentro de la gastronomía venezolana. Su concepto incorpora preparaciones de distintas culturas y permite encontrar desde arepas y empanadas venezolanas hasta platos chilenos, preparaciones peruanas, carnes, churrascos y otras alternativas.

Es una mezcla que refleja, de alguna manera, la propia experiencia de quienes han llegado desde otros países y han comenzado a construir una nueva vida en Chile.

Y para quienes todavía no conocen la gastronomía venezolana, existen preparaciones que pueden convertirse en todo un descubrimiento.

 

 

Uno de los ejemplos es la cachapa, una preparación venezolana elaborada principalmente a base de maíz tierno.

Jenny la compara, para efectos de comprensión, con algunos elementos presentes en la tradicional humita chilena, aunque se trata de una preparación diferente.

La cachapa se cocina a la plancha y puede acompañarse con mantequilla, queso y distintas proteínas.

Es justamente ese tipo de preparación el que permite que un cliente chileno pueda acercarse por primera vez a sabores venezolanos sin necesidad de conocer previamente su gastronomía.

Y si de platos emblemáticos se trata, hay uno que ocupa un lugar especial: el pabellón criollo.

 

El pabellón criollo reúne varios elementos característicos de la gastronomía venezolana: carne mechada, porotos negros, arroz, tajadas de plátano maduro y queso blanco, entre otros acompañamientos.

La propuesta de La Gruta busca que quienes ya conocen estos sabores puedan reencontrarse con ellos y que quienes nunca los han probado tengan la oportunidad de descubrirlos.

De acuerdo con Jenny, el pabellón tiene actualmente un valor de referencia cercano a los $8.000, buscando mantener una alternativa accesible dentro de la realidad económica actual.

Y hay un dato que llama especialmente la atención: aunque buena parte de quienes solicitan este plato son venezolanos que buscan reencontrarse con sabores conocidos, también existe un creciente interés de clientes chilenos por probarlo.

Hay una idea que se repite durante la conversación: no siempre tenemos que comer lo mismo. La Gruta apuesta precisamente por eso.

Para Jenny, la gastronomía también puede ser una forma de conocer otras culturas y abrirse a nuevas experiencias.

En un país donde determinadas costumbres alimentarias están profundamente incorporadas a la vida cotidiana, descubrir una arepa, una cachapa o un pabellón puede convertirse en una pequeña aventura gastronómica. Y no necesariamente se trata de elegir entre una cocina u otra.

La propuesta es convivir.

Por eso en La Gruta pueden aparecer en una misma carta preparaciones venezolanas junto a platos chilenos y opciones inspiradas en la gastronomía peruana. Pero, quizás el ingrediente más importante de este proyecto no está en la cocina. Está en la perseverancia.

Jenny reconoce que llegar hasta aquí significó esperar, trabajar, enfrentar dificultades y continuar incluso cuando las cosas no resultaban de inmediato.

Durante un tiempo el proyecto funcionó prácticamente de manera privada. Después vino la decisión de formalizarlo, abrir las puertas y permitir que cualquier persona pudiera conocer la propuesta. Hoy esa etapa ya quedó atrás.

El proyecto que alguna vez fue una idea, ahora tiene un lugar físico y clientes que comienzan a descubrirlo.

 

Jenny no oculta que tiene una visión de futuro. Su objetivo es que La Gruta pueda crecer y eventualmente abrir nuevas sucursales manteniendo el mismo nombre y la misma filosofía.

Pero no habla de grandes instalaciones ni de un proyecto ostentoso.

Su idea es mucho más cercana: crear lugares donde las personas puedan comer rico, sentirse cómodas y encontrar preparaciones que les recuerden a casa o que simplemente les permitan descubrir algo nuevo.

Un lugar donde un domingo pueda aparecer un buen sancocho de vacuno, donde alguien pueda buscar una arepa y donde otro cliente pueda sentarse a disfrutar una preparación chilena. Crecer, sí. Pero manteniendo la esencia.

 

 

 

¿Qué le diría Jenny a alguien que todavía no conoce La Gruta?

La respuesta es directa: que venga y pruebe. Porque hay sabores que no se pueden explicar completamente con palabras.

Una fotografía puede despertar curiosidad. Una descripción puede contar cómo se prepara un plato. Pero finalmente es el paladar el que decide.

Y esa es justamente la invitación de La Gruta: darse la oportunidad de conocer una gastronomía diferente y descubrir que detrás de cada preparación también existe una historia, una cultura y una forma distinta de entender la comida.

Para quienes extrañan los sabores venezolanos, puede ser un pequeño regreso a casa.

Para quienes nunca han probado esa gastronomía, puede ser un descubrimiento.

Y para quienes simplemente quieren salir de la rutina y comer algo diferente, puede ser una alternativa que vale la pena conocer.

 

La apertura formal se concretó el 13 de agosto, dando inicio a una nueva etapa para un proyecto que llevaba tiempo intentando hacerse realidad. Ahora las puertas están abiertas.

La Gruta cuenta además con alternativas de delivery y presencia en plataformas como PedidosYa, Uber Eats y Rappi.

También existe la posibilidad de solicitar directamente el despacho, una alternativa que puede resultar conveniente para quienes prefieren pedir sin utilizar las plataformas intermediarias.

Así, aquel proyecto que comenzó paso a paso hoy ya tiene una dirección, una cocina, una propuesta y, sobre todo, una invitación abierta: Venir a conocer el sabor de lo nuestro.


📍 LA GRUTA – EL SABOR DE LO NUESTRO

🥘 Gastronomía venezolana
🇨🇱 Preparaciones chilenas
🇵🇪 Opciones de inspiración peruana
🫓 Arepas y cachapas
🍖 Carnes, parrilla y churrascos
🍛 Pabellón criollo y otras preparaciones

📍 Dirección: Santa María 145

📱 Pedidos y consultas: +56 9 4090 2222

🛵 Delivery: disponible

📲 También en: PedidosYa · Uber Eats · Rappi

🎵 TikTok: Jenny Sánchez

📘 Facebook: Liliana Lugo

📸 Instagram: Jenny

🌐 Sitio web: lagruta.cl (dato mencionado durante la entrevista; verificar antes de publicar)

La Gruta, el sabor de lo nuestro.
Una invitación a conocer, probar y descubrir nuevos sabores.

TIENDA LAURII: DIEZ AÑOS DE EMPRENDIMIENTO, CALIDAD Y UNA FORMA DISTINTA DE ATENDER EN EL CENTRO DE RANCAGUA

 

 

En un comercio donde muchas veces predomina la atención impersonal y la búsqueda rápida de precios, Laura ha construido durante una década una propuesta basada en la variedad, la calidad de las prendas y, especialmente, el trato directo con sus clientes. Desde Tienda Laurii,  su local 160 de Galería Brasil ofrece vestuario juvenil, de adultos y ropa maternal, además de alternativas para quienes buscan prendas de temporada y productos al alcance de distintos bolsillos.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

RANCAGUA.- Emprender no siempre comienza con un gran plan de negocios ni con certezas sobre el futuro. A veces comienza simplemente con una oportunidad que aparece de manera inesperada y con la decisión de atreverse.

Así ocurrió con Laura, quien hace ya diez años llegó al local 160 de la Galería Brasil donde actualmente desarrolla su actividad comercial. La posibilidad surgió a partir de una amiga que iba a dejar el espacio y que finalmente se lo ofreció. Laura decidió asumir el desafío y desde entonces ha ido construyendo una clientela que, según cuenta, se ha mantenido fiel durante los años.

“No tendría por qué quejarme, soy una persona agradecida”, señala al recordar este recorrido. Una frase que resume buena parte de la actitud con que enfrenta su negocio: trabajar, buscar alternativas para sus clientes y continuar avanzando pese a las dificultades.

 

 

Uno de los aspectos que Laura destaca de su propuesta Tienda Laurii es la búsqueda permanente de prendas que combinen calidad y precio.

Entre sus productos se encuentran vestuario para mujeres y hombres, ropa juvenil, jeans, pantalones, poleras, chaquetas, polerones y otras prendas de temporada. Pero también existe un segmento que ha adquirido especial importancia durante los últimos años: la ropa maternal.

La incorporación de esta línea tampoco estaba originalmente dentro de sus planes. Una comerciante que anteriormente trabajaba con ropa maternal dejó el rubro y le propuso hacerse cargo de esas prendas. Laura finalmente aceptó y comenzó a ofrecerlas en su local. Con el tiempo, esta alternativa se fue posicionando entre sus clientas.

Se trata de una especialidad que, según explica, no resulta fácil de encontrar en el comercio tradicional y que muchas veces tiene precios elevados. Su oferta incluye pantalones especialmente adaptados para el embarazo, jardineras, pantalones rectos y palazos, además de poleras diseñadas para facilitar la lactancia.

“Todo como preparado para especialmente para la mujer maternal, que uno necesita que sea más cómodo”, explica.

 

 

Para Tienda Laurii, la calidad es una parte fundamental de su relación con los clientes. Laura Cuenta que muchas personas regresan para comentarle que las prendas adquiridas anteriormente les han resultado buenas y que no han perdido su forma o calidad con el uso.

En ese sentido, menciona especialmente las prendas de algodón y algunos productos provenientes de Perú, que sus propios clientes continúan solicitando por sus características.

La otra parte de la ecuación es el precio. La comerciante asegura que intenta mantener una variedad suficientemente amplia como para que personas con distintos presupuestos puedan encontrar alguna alternativa.

Entre los ejemplos que menciona en Tienda Laurii están chaquetas para hombre alrededor de los $14.990, cortavientos para mujer cercanos a los $15.990 y polerones desde aproximadamente $14.990, valores que —según explica— pueden representar una diferencia importante frente a determinadas alternativas del comercio tradicional.

“Traigo de todo, para alcance de todos los bolsillos”, resume.

 

Las tendencias también forman parte de la conversación. En el caso de las mujeres, Laura identifica una fuerte demanda por pantalones más anchos y modelos como los llamados “pata de elefante”, mientras los tradicionales pantalones pitillo han perdido terreno.

En el caso de los hombres, en tanto, observa una demanda importante por pantalones, poleras de manga larga, camisas y chaquetas livianas, especialmente considerando los cambios de temperatura que caracterizan actualmente las distintas temporadas.

La cercanía de Fiestas Patrias también modifica parte de la demanda en Tienda Laurii. Durante estas fechas, cuenta, aumenta la búsqueda de camisas cuadrillé, pantalones y otras prendas asociadas al estilo del campo chileno.

Y allí aparece un elemento particularmente local: clientes que llegan desde sectores rurales y comunas de la región buscando precisamente ese tipo de vestuario.

 

 

Sin embargo, detrás de la ropa y de los precios existe un elemento que Laura considera todavía más importante: la atención.

Durante la conversación surge una crítica a la transformación que ha experimentado parte del comercio, especialmente con la expansión de grandes tiendas y modelos de autoservicio donde el cliente muchas veces debe resolver prácticamente todo por sí mismo.

Laura plantea que todavía existe un espacio para una relación comercial distinta, basada en escuchar, orientar y tener paciencia.

“Hay que atender con cariño y darse el tiempo”, sostiene.

 

 

Para ella, incluso quien finalmente no compra merece ser atendido correctamente. Esa disposición, afirma, forma parte de la relación que se construye con el público y explica también por qué algunos clientes regresan después de años.

La conversación lleva incluso a una reflexión más amplia sobre el comercio local y las relaciones humanas. Laura habla de un cierto “enfriamiento humano” que, a su juicio, se ha instalado en la sociedad y que también puede observarse en la forma en que las personas se relacionan comercialmente.

“Todos somos seres humanos, tienen que cuidarlos todos”, plantea.

 

 

Después de diez años al frente de Tienda Laurii, Laura tampoco presenta el emprendimiento como una historia idealizada.

Por el contrario, reconoce que mantener un comercio implica una presión permanente: comprar mercadería, invertir, pagar cuentas y enfrentar períodos en que los recursos disponibles pueden desaparecer rápidamente producto de las propias obligaciones del negocio.

Su experiencia, dice, le ha enseñado que emprender requiere perseverancia y que los resultados no llegan necesariamente de inmediato.

“De a poco uno ya… hay que pedir mucha sabiduría”, señala, explicando que su fe también ocupa un lugar importante en la manera en que enfrenta las dificultades.

Su mensaje para quienes piensan iniciar un emprendimiento es sencillo: las cosas son difíciles, pero lo importante es mantener el horizonte y continuar trabajando por el objetivo.

“Sigo optimista, sigo luchando”, afirma.

 

 

 

La historia de Tienda Laura es, finalmente, una historia pequeña en dimensiones, pero representativa de una parte importante del comercio de Rancagua: personas que levantan sus negocios día a día, conocen a sus clientes y buscan sobrevivir en un escenario económico que no siempre entrega certezas.

Más allá de una determinada prenda, un precio o una temporada de ventas, Laura pone el acento en algo que no aparece en ninguna vitrina: la confianza que se construye con el tiempo.

Su local 160 continúa siendo un punto donde se puede encontrar vestuario para mujeres, hombres y jóvenes, además de una línea maternal que se ha transformado en uno de sus sellos particulares. También anuncia alternativas especiales para quienes buscan vestuario de cara a Fiestas Patrias.

 

Quizás una de las principales enseñanzas que deja esta conversación es que emprender no siempre significa crecer hasta convertirse en una gran empresa. A veces significa simplemente conseguir mantenerse, pagar las cuentas, volver a invertir y lograr que un cliente regrese porque quedó conforme con lo que compró y con la manera en que fue atendido.

En tiempos donde buena parte del comercio avanza hacia modelos cada vez más impersonales, pequeñas historias como la de Tienda Laura recuerdan que la atención directa todavía puede ser un valor. Y en una ciudad como Rancagua, donde el comercio tradicional forma parte de su identidad, ese vínculo entre comerciante y cliente también es parte de la vida cotidiana que merece ser observada y contada.

Tienda Laurii está ubicada en el local 160 de Galería Brasil en Rancagua y ofrece vestuario para mujeres, hombres y jóvenes, además de ropa maternal y alternativas de temporada. La atención es directa y cuenta con opciones de pago con tarjeta.


Datos de Lauri Tienda:

📍 UBICACIÓN: Galería, local 160, Galería Brasil, Rancagua

👗 ESPECIALIDAD: Ropa maternal, juvenil y para adultos. Jeans, pantalones, poleras, chaquetas, polerones y vestuario de temporada.

💳 MEDIOS DE PAGO: Pago con tarjeta disponible.

🇨🇱 FIESTAS PATRIAS: Vestuario y camisas para quienes buscan prendas asociadas a la tradición y al estilo del campo chileno.

🤝 ATENCIÓN: Atención personalizada y cercana.


BELÍSSIMA STUDIO: UN ESPACIO DONDE LA BELLEZA TAMBIÉN SE CONVIERTE EN BIENESTAR

 

Más que un lugar para embellecerse, Belíssima Studio busca convertirse en ese momento del mes que muchas mujeres necesitan: un espacio para detenerse, relajarse y volver a sentirse bien consigo mismas. Con atención personalizada, profesionales especializadas y servicios para distintos presupuestos, el emprendimiento invita a descubrir que cuidarse también puede ser una inversión en bienestar y autoestima.

Por: Exequiel Aleu Monasterio / Rancagua TV


Detrás de Bellísima hay una historia de esfuerzo, migración, emprendimiento y perseverancia. Jamina Yamilet Tadino Mata llegó a Chile con una profesión distinta, pero encontró en el mundo de la belleza una nueva oportunidad para desarrollar su propio proyecto. Hoy, junto a un equipo de profesionales, ofrece servicios de manicura, pedicura, spa, masajes, cejas, pestañas, depilación y micropigmentación, apostando por una atención personalizada y cercana.

Emprender no siempre significa comenzar desde cero. A veces significa tomar todo lo aprendido durante la vida, enfrentar los cambios y atreverse a construir nuevamente.

 

 

Esa es parte de la historia de Jamina Yamilet Tadino Mata, emprendedora detrás de Bellísima, un espacio dedicado al cuidado personal y la belleza que busca entregar mucho más que un servicio estético: una experiencia de descanso, cuidado y renovación.

Jamina es abogada de profesión. Sin embargo, al llegar a Chile no pudo ejercer directamente su carrera debido a los procesos necesarios para validar sus estudios. Antes de salir de Venezuela había realizado cursos relacionados con el área de la belleza y, posteriormente, continuó desarrollándose profesionalmente en este rubro.

Primero pasó por Ecuador y luego llegó a Chile. Trabajó durante varios años en distintos salones y, después de cuatro años y medio en su último lugar de trabajo, comenzó a tomar forma una idea que llevaba tiempo dando vueltas: tener su propio espacio.

Con el apoyo de su familia y su pareja Marcelo Romero, ese proyecto comenzó a transformarse en realidad.

 

 

 

Belíssima Studio funciona bajo una idea sencilla pero importante: cada área tiene su propia especialista.

En el lugar existe un área dedicada a las uñas, otra relacionada con spa y tratamientos faciales y corporales, mientras Jamina desarrolla principalmente servicios vinculados a cejas, pestañas, depilación y micropigmentación.

La modalidad permite que cada profesional se concentre en su especialidad y que las clientas reciban una atención más personalizada.

La oferta incluye manicura y pedicura, esmaltado permanente, extensiones de uñas, técnicas como gel, polygel y acrílico, limpiezas faciales, masajes relajantes, descontracturantes, drenaje linfático y reductivo, además de distintos tratamientos de cejas, pestañas y micropigmentación.

En el área de belleza facial también se encuentran servicios como perfilado de cejas, laminado, lifting de pestañas, depilación facial y corporal y procedimientos de micropigmentación.

 

 

Uno de los aspectos que Jamina destaca es que los servicios de Belíssima Studio están pensados para personas que quieren cuidarse sin transformar este tipo de atención en un gasto imposible de asumir.

La idea, explica, es que muchas clientas puedan incorporar determinados servicios dentro de su presupuesto mensual y reservar un momento para ellas.

Durante la conversación menciona como referencia servicios como el perfilado de cejas, las uñas, masajes y tratamientos de pestañas, además de promociones y packs para determinados tratamientos.

Más allá del valor específico de cada servicio, el concepto que busca transmitir es claro: dedicar tiempo al cuidado personal no tiene por qué ser algo exclusivo.

 

 

El mundo de la belleza también cambia con las tendencias. Las redes sociales, especialmente plataformas como Instagram y TikTok, han permitido que nuevas técnicas y estilos lleguen rápidamente a las clientas.

Sin embargo, Jamina observa actualmente una tendencia interesante: después de años donde predominaban las extensiones y diseños más llamativos, muchas mujeres están optando nuevamente por una estética más natural.

Uñas cortas, tonos nude, diseños sencillos y la tradicional manicura francesa están recuperando protagonismo.

En pestañas ocurre algo parecido. Algunas clientas que durante mucho tiempo utilizaron extensiones están buscando alternativas más naturales, como el lifting, que permite realzar la mirada manteniendo una apariencia más discreta.

Y con las Fiestas Patrias a la vuelta de la esquina, también aparecen propuestas especiales: diseños de uñas relacionados con los colores y símbolos de Chile son parte de las alternativas que algunas clientas solicitan para estas fechas.

 

Pero quizás uno de los conceptos más interesantes de la conversación aparece cuando Jamina habla del efecto que puede tener el cuidado personal sobre el estado de ánimo.

Para ella, una visita al salón no necesariamente comienza y termina en unas uñas, unas pestañas o un tratamiento facial.

También puede convertirse en un momento para detenerse, conversar, descansar y desconectarse de las preocupaciones cotidianas.

En algunos tratamientos, cuenta, las clientas incluso terminan quedándose dormidas debido al nivel de relajación que alcanzan.

“Uno tiene que invertir en uno”, es la idea que resume su mirada.

Especialmente para las mujeres que trabajan, emprenden y tienen múltiples responsabilidades, reservar un espacio para sí mismas puede parecer secundario. Sin embargo, Jamina plantea justamente lo contrario: cuando una persona se siente bien consigo misma, esa sensación también se transmite hacia los demás.

 

Belíssima Studio lleva aproximadamente un año y medio instalada en su actual ubicación, pero el proyecto no termina allí.

Jamina reconoce que uno de sus objetivos a futuro es poder abrir una nueva sucursal. No es una meta inmediata, porque levantar un nuevo salón requiere inversión y planificación, pero sí forma parte del horizonte que está construyendo paso a paso.

Es, finalmente, la misma lógica que ha marcado su propia historia: avanzar, superar obstáculos y convertir una idea en una realidad.

 

 

 

Belíssima Studio busca especialmente llegar a aquellas mujeres trabajadoras, emprendedoras y a todas quienes sienten que, entre las obligaciones del día a día, muchas veces terminan dejando su propio bienestar para el último lugar.

La invitación de Jamina es sencilla: también hay que darse tiempo.

Porque arreglarse no necesariamente significa buscar una transformación radical. Puede ser simplemente detenerse un momento, cuidar las manos, las cejas, las pestañas, disfrutar un masaje, realizarse una limpieza facial o simplemente sentarse y conversar.

Y quizás ahí está una de las principales propuestas de Belíssima Studio: que la persona no solamente salga sintiéndose más arreglada, sino también un poco más liviana, relajada y segura de sí misma.

Si estás buscando un lugar para comenzar a regalarte ese espacio, Belíssima Studio puede ser una alternativa para conocer.


📍 BELÍSSIMA STUDIO

💅 Manicura y pedicura
Cejas y pestañas
🌿 Limpiezas faciales y tratamientos de spa
💆 Masajes y tratamientos corporales
🎨 Micropigmentación
🪒 Depilación facial y corporal

📱 Agenda y consultas: contactar directamente con Bellísima

📲 Redes sociales: Bellísima Studio

🌐 Sitio web: www.belissimastudio.cl

Jamina Yamilet Tadino Mata
Emprendedora y especialista en belleza