Nibaldo Alexander Palma Pavé decidió convertir una idea en realidad y, junto a su familia, dio vida a Confitería Lucita, un nuevo emprendimiento en Rancagua que apuesta por los buenos precios, la atención cercana y una amplia variedad de productos para familias, vecinos y comerciantes.
Por: Exequiel Aleu Monasterio / RancaguaTV
RANCAGUA.— Hay sueños que pasan años dando vueltas en la cabeza. Ideas que aparecen mientras uno trabaja, mientras conversa con la familia o simplemente mientras imagina que algún día podría hacer algo propio. Pero llega un momento en que hay que dejar de imaginar y comenzar a construir.
Ese momento llegó para Confitería Lucita.
Detrás de este nuevo emprendimiento hay una historia familiar, una apuesta empresarial y, sobre todo, una convicción: los grandes proyectos también pueden comenzar desde cero.
El nombre no fue escogido al azar. Lucita es Luciana, la hija de su fundador, una niña que está a punto de cumplir dos años y que se convirtió en la inspiración detrás de la identidad de la confitería.
“Lucita es un sobrenombre que yo le puse a ella. Al final toda la familia la llama así”, cuenta su padre.
Y así, una niña se transformó en nombre, identidad y símbolo de un proyecto que busca crecer con una idea muy concreta: convertirse en un lugar donde las familias puedan comprar tranquilamente, encontrar buenos precios y, al mismo tiempo, donde los comerciantes puedan abastecer sus propios negocios.

Emprender no siempre comienza con dinero. A veces comienza con una pregunta.
¿Qué pasaría si lo intento?
Durante mucho tiempo, su fundador tuvo distintas ideas de negocio. Buscaba algo que tuviera continuidad, que permitiera que los clientes regresaran y que pudiera transformarse en una actividad sostenible. Finalmente, eligió Confitería Lucita.
Pero entre imaginar el negocio y abrir sus puertas había un mundo entero por construir.
El espacio comenzó prácticamente desde cero. Hubo que levantar, acondicionar, invertir, ordenar y pensar cada detalle. La familia también fue parte de ese proceso.
El día de la inauguración, dos cuñadas estuvieron ayudando. Salieron a buscar clientes, repusieron productos, atendieron y hasta regalaron helados.
Porque cuando un negocio nace desde la familia, cada mano cuenta.
También existe una historia empresarial detrás. Confitería Lucita mantiene un vínculo con Confitería Quelita, emprendimiento familiar de Santiago que lleva décadas en el rubro y que se ha convertido en uno de los principales apoyos para abastecer y orientar este nuevo proyecto.
La experiencia acumulada de una generación comienza así a encontrarse con la energía de otra.

Confitería Lucita no busca ser simplemente otra tienda. Su ubicación fue escogida después de analizar el entorno, considerando viviendas, edificios, establecimientos educacionales, flujo de personas y, especialmente, la posibilidad de acceder sin tener que enfrentarse al caos del centro.
La idea es sencilla: que comprar sea fácil, que el vecino pueda llegar caminando, que la familia pueda detenerse, que el comerciante pueda abastecerser y que quien llega en automóvil encuentre estacionamiento gratuito. Aquí no hay apuro ni presión, uno puede entrar, mirar, preguntar, comparar y decidir, esa experiencia también forma parte del producto.
“Muchos han dicho: ‘Oye, no me gusta ir a fulano porque me gritan y me apuran y no me dejan vitrinear’. Acá la gente consulta, da una vuelta, vuelve y nosotros le recomendamos productos”, explica su fundador, porque vender también es escuchar.
La oferta está pensada para distintos tipos de clientes, en sus vitrinas se encuentran productos dulces y salados, golosinas, pastillas, masticables, galletas, papas fritas, snacks, bebidas, aguas y productos para distintas ocasiones de consumo. Pero hay algo especialmente importante: no todo se vende de la misma manera, el cliente puede comprar una unidad, puede comprar varias unidades a precio mayorista o puede llevar el embalaje completo.
Para una familia, eso significa encontrar una alternativa conveniente. Para un comerciante, significa una posibilidad de abastecer su negocio y cuidar su margen.
“Vendemos por unidad, vendemos precio por mayor desde cierta unidad hacia arriba y también por embalaje”, explica.
Así, una misma confitería puede atender al niño que quiere un dulce, a la familia que busca helados para el fin de semana y al almacenero que necesita llenar sus estanterías. Si existe un producto capaz de resumir esta propuesta, son los helados.
La confitería trabaja principalmente con Fruna, ofreciendo sus productos tanto por unidad como por mayor y por caja cerrada y aquí aparece una de las grandes apuestas del negocio: precios competitivos que permitan comprar para el consumo familiar, pero también abastecer un comercio. Un ejemplo permite entender la diferencia.

Una caja de helados de crema puede contener 20 unidades y, dependiendo del producto y la oferta vigente, representar un precio considerablemente menor que comprar cada unidad por separado en otros puntos de venta. Por eso, para Confitería Lucita, el helado no es solamente un producto. Es una puerta de entrada, es el producto que atrae, pero también el que permite descubrir todo lo que existe detrás del mostrador.
En tiempos en que comprar muchas veces significa correr, esperar y hacer filas, Confitería Lucita apuesta por algo distinto; Entrar, mirar, preguntar, elegir, sin presión. La atención personalizada es parte de la propuesta y busca que cada cliente pueda encontrar lo que necesita, incluso cuando llega sin tener completamente claro qué comprar ¿Una celebración? ¿Un cumpleaños? ¿Un negocio que necesita abastecimiento? ¿Helados para la familia? ¿Dulces para los niños? La idea es orientar, no empujar, porque una buena experiencia
📍 CONFITERÍA LUCITA
📍 Dirección: Samuel Román Rojas 957, Local 16, Rancagua
🕙 Horario: Lunes a sábado, de 10:00 a 20:00 horas
🍭 Especialidad: Confites, golosinas, snacks, helados, bebidas y productos para abastecimiento.
📦 Venta: Por unidad, precio mayorista y embalaje cerrado.
🍦 Producto destacado: Helados Fruna.
📞 Contacto: +56 9 6419 3977
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