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COLUMNAS DE OPINIÓN

DÍA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE: CONCIENCIA, COMPROMISO Y ACCIÓN.

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José Pablo Lagos Larenas / SEREMI del Medio Ambiente Región de O’Higgins


Cada 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente nos invita a reflexionar sobre una verdad sencilla, pero poderosa: cuidar nuestro entorno no siempre depende de grandes inversiones o cuantiosos presupuestos. Muchas veces, los cambios más significativos nacen de pequeños hábitos cotidianos.

Tomarse cinco minutos para reciclar, utilizar responsablemente la calefacción, evitar botar residuos donde no corresponde o enseñar a nuestros hijos a respetar la naturaleza son acciones simples que, multiplicadas por miles de personas, transforman comunidades completas.

Por supuesto, las políticas públicas requieren financiamiento y planificación. Sin embargo, incluso en tiempos donde los recursos son más escasos, es posible demostrar gestión: salir del escritorio, recorrer las comunas, educar, generar conciencia y construir una cultura ambiental basada en la corresponsabilidad.

Ese ha sido el sello de nuestro trabajo este año en la región de O’Higgins. Hemos fortalecido la implementación del Plan de Descontaminación Atmosférica del Valle Central y la Gestión de Episodios Críticos para proteger la salud de las personas; impulsado iniciativas de reciclaje y economía circular en distintas comunas; y avanzado en la construcción de la Norma Secundaria de Calidad de las Aguas de la cuenca del Río Rapel, una herramienta fundamental para resguardar nuestros recursos hídricos y ecosistemas.

Cuidar el medio ambiente es cuidar a nuestras familias, nuestro patrimonio natural y la calidad de vida de las futuras generaciones. Porque el mejor legado que podemos dejar no siempre se construye con más recursos, sino con más conciencia, compromiso y acción.

 

DESEMPLEO Y CAPACITACIÓN

Rodrigo Correa

Por Rodrigo Correa, psicólogo laboral y fundador de Valora People


 

La actual tasa de desempleo, que alcanzó un 9,1%, siendo la más alta desde junio de 2021, y que tiene a cerca de 950 mil personas sin trabajo es algo realmente preocupante. Esto no sólo evidencia la falta de medidas efectivas para revertir este complejo escenario, sino que una desprotección social para quienes forman parte de dicho segmento.

Cuando una persona queda sin trabajo, o pasa un largo período sin encontrar uno, contar con competencias que puedan diferenciarlo de los demás es fundamental, tanto en tema de habilidades blandas como profesionales. Es aquí donde las capacitaciones pasan a ser una herramienta clave. Y es que es fundamental entender que la formación es una inversión.

De acuerdo a datos entregados por la OCDE, la inversión en políticas activas del mercado laboral ayuda a que los trabajadores realicen transiciones exitosas entre empleos, evitando que grupos vulnerables queden fuera de la línea competitiva, por ejemplo, ante la automatización.

Sin embargo, es primordial asegurar que las herramientas entregadas tengan un impacto real en el puesto de trabajo. Aquí somos todos responsables: el Estado de fiscalizar la calidad, las empresas de generar espacios de aplicación, y los trabajadores de ejercer la disciplina del aprendizaje. La competitividad personal nace cuando lo aprendido se transforma en una mejora concreta de los procesos

Capacitar a los trabajadores es la mejor herramienta para evitar el desempleo: está comprobado que cuando los colaboradores actualizan sus habilidades o integran nuevas, reducen considerablemente la posibilidad de quedar “obsoletos” en sus puestos de trabajo, los hace más competitivos y facilita su reinserción laboral, en caso de ser despedido.

JUEGOS MEJORADOS: CUANDO EL DOPAJE PROMETE MÁS DE LO QUE REALMENTE PUEDE OFRECER

deporte referencial

Dr. David Ulloa / Académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC)


 

Dr. David Ulloa 3 1Los llamados “Enhanced Games” o “Juegos Mejorados”, realizados recientemente en Las Vegas, irrumpieron en el debate deportivo internacional con una propuesta tan polémica como provocadora: permitir el uso de sustancias dopantes en competencias de alto rendimiento. Bajo la premisa de que el deporte tradicional habría alcanzado un “estancamiento” producto de las restricciones impuestas por organismos como el Comité Olímpico Internacional (COI), la iniciativa buscó demostrar que el uso controlado de testosterona, EPO, esteroides y otras sustancias podría llevar a los atletas a alcanzar “la mejor versión” de sí mismos.

Sin embargo, pese a la expectación mediática, millonarios incentivos económicos y la presencia de reconocidos deportistas, los resultados estuvieron lejos de las promesas iniciales. Apenas se registró un récord mundial no oficial y, en algunos casos, atletas que aseguraban competir sin dopaje lograron imponerse sobre rivales que sí recurrieron a sustancias prohibidas. El escenario dejó una pregunta abierta: ¿realmente el dopaje es tan determinante como muchos creen?

La evidencia científica actual demuestra que el rendimiento deportivo es mucho más complejo que el simple consumo de sustancias. Aunque el dopaje puede conferir ventajas fisiológicas específicas, no constituye por sí solo un factor determinante absoluto del rendimiento deportivo ni garantiza el éxito competitivo.

Factores como la preparación técnica y táctica, la calidad del entrenamiento, la recuperación, la capacidad psicológica y la experiencia competitiva siguen siendo elementos fundamentales. En otras palabras, el rendimiento no depende únicamente de la biología; el que no entrena no es competitivo.

De hecho, uno de los aspectos que más llamó la atención de los “Juegos Mejorados” fue precisamente que muchos atletas no lograran superar marcas históricas, pese al uso abierto de sustancias ergogénicas. Esto ocurre porque la respuesta al dopaje varía considerablemente entre individuos y porque algunas sustancias, ampliamente asociadas al aumento del rendimiento, tendrían efectos más limitados de lo que popularmente se cree.

El rendimiento deportivo representa un fenómeno multifactorial extremadamente complejo. Incluso, revisiones científicas recientes sobre sustancias como la hormona del crecimiento no han demostrado aumentos significativos en fuerza muscular ni en capacidad física global en atletas sanos.

Más allá del debate sobre marcas y espectáculo, el principal problema sigue siendo el impacto en la salud. La evidencia científica ha asociado el uso prolongado de sustancias dopantes con enfermedades cardiovasculares, hipertensión, trombosis, daño hepático y renal, alteraciones hormonales, infertilidad y trastornos psicológicos como ansiedad, agresividad y depresión. En síntesis, el dopaje no solo representa una transgresión ética y reglamentaria en el deporte de alto rendimiento, sino también un importante problema de salud pública.

La discusión abierta por los “Enhanced Games” trasciende así el ámbito deportivo. Más allá del espectáculo o del negocio detrás de la industria del “mejoramiento humano”, el fenómeno obliga a reflexionar sobre los límites éticos del deporte y sobre una idea que sigue vigente incluso en tiempos de biotecnología y dopaje: el rendimiento deportivo no puede reducirse únicamente a una sustancia.

TECNOLOGÍA CON SEGUNDA VIDA: UNA OPORTUNIDAD AMBIENTAL Y SOCIAL PARA LAS EMPRESAS

frinee cano

Frinee Cano, Latin America Sustainable Impact Lead en HP


 

Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, una fecha que invita a reflexionar sobre el impacto de nuestras decisiones cotidianas. En el mundo empresarial, la sustentabilidad dejó de ser una agenda paralela al negocio para convertirse en un eje estratégico de la industria tecnológica, que exige revisar el ciclo de vida completo: desde cómo elegimos nuestros dispositivos y cómo los usamos, hasta cuánto tiempo los mantenemos en funcionamiento y qué hacemos con ellos cuando dejan de formar parte de la operación diaria.

En los últimos años, el trabajo híbrido transformó la forma en que las organizaciones se conectan, colaboran y gestionan sus equipos, pero ese beneficio no es automático, sino que depende de cómo se diseña y administra el ecosistema de trabajo, desde los dispositivos y las soluciones de colaboración hasta la seguridad para entornos distribuidos y la gestión inteligente del ciclo de vida de cada equipo. De hecho, un estudio de Cornell y Microsoft publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences estimó que el trabajo remoto puede reducir hasta un 54% la huella de carbono frente al trabajo completamente presencial, mientras que los esquemas híbridos pueden generar reducciones de entre 11% y 29%.

En HP creemos que esa mirada debe ir más allá del momento de uso. Por eso, acompañamos a las organizaciones con un ecosistema que integra dispositivos para el trabajo híbrido, soluciones de colaboración como HP Poly para mejorar la experiencia de reuniones, herramientas como HP Wolf Security para proteger endpoints en entornos distribuidos y servicios gestionados que permiten administrar y optimizar la infraestructura tecnológica con mayor visibilidad.

Pero un notebook, un PC, un monitor, una impresora o un accesorio no deberían pensarse como recursos descartables, sino como activos que pueden tener una vida útil más larga, más eficiente y, en muchos casos, una segunda oportunidad. Desde servicios orientados a extender el ciclo de vida de los dispositivos, recuperar valor, reacondicionar hardware o gestionar activos de TI al final de su uso, hasta programas como HP Planet Partners para la devolución y reciclaje de cartuchos originales, la circularidad tecnológica ya cuenta con herramientas concretas para pasar de la intención a la acción.

El desafío es urgente. Según el Global E-waste Monitor 2024, en 2022 se generaron 62 mil millones de kilos de residuos electrónicos en el mundo, y solo el 22,3% fue documentado como recolectado y reciclado formalmente de manera adecuada. Al mismo tiempo, en Chile casi el 97% de los hogares tiene acceso a internet, y cerca del 60% cuenta con un computador, según los últimos datos de la Subtel.

Esa brecha demuestra que la circularidad tecnológica no es solo una agenda ambiental: también puede ser una herramienta de inclusión. Recuperar, reacondicionar, reutilizar o reciclar dispositivos permite reducir residuos y conservar valor, pero también puede abrir nuevas oportunidades de acceso digital para estudiar, trabajar o capacitarse.

Desde HP acompañamos a las organizaciones con soluciones que integran dispositivos, colaboración, seguridad, servicios gestionados y sustentabilidad. El futuro del trabajo no se definirá únicamente por dónde trabajan las personas, sino por cómo las empresas diseñan entornos más eficientes, seguros, inclusivos y responsables.

En este Día Mundial del Medio Ambiente, la invitación es concreta: mirar la infraestructura tecnológica como una oportunidad de acción ambiental y social. Porque cada equipo que dura más, cada activo que se recupera y cada dispositivo que puede tener una segunda vida representan una forma real de reducir impacto y ampliar oportunidades.

ENERGÍA LIMPIA EN LA INDUSTRIA DEL SALMÓN, UNA TENDENCIA QUE SE CONVIERTE EN VENTAJA COMPETITIVA

Foto Valeria Auda

Día Mundial del Medioambiente:

 

Por Valeria Auda, fundadora y gerente general de South Wind Chile


La transición hacia energías limpias dejó de ser una conversación exclusivamente ambiental para transformarse en una decisión estratégica dentro de la industria alimentaria. En un escenario marcado por mayores exigencias regulatorias, consumidores más conscientes y la necesidad de optimizar costos operacionales, sectores como la acuicultura comienzan a acelerar su transformación energética con foco en eficiencia, resiliencia y sostenibilidad de largo plazo.

La tendencia es global y toma mayor relevancia en una fecha tan relevante como el Día Mundial del Medioambiente. En 2025 se registró un hito histórico en el avance de las energías renovables: por primera vez, fuentes como la solar y la eólica superaron al carbón en generación de electricidad y cubrieron la totalidad del crecimiento de la demanda eléctrica mundial, según datos publicados por la revista ScienceScience. El fenómeno no solo refleja un cambio en la matriz energética, sino también una nueva lógica industrial donde la sustentabilidad se vuelve parte del modelo de negocio.

En industrias intensivas en consumo energético, como la alimentaria y particularmente la acuícola, esta transformación tiene impactos concretos. Si bien la inversión inicial en tecnologías como paneles solares, sistemas híbridos o almacenamiento energético puede ser significativa, cada vez más empresas reportan reducciones relevantes en costos operativos a mediano y largo plazo. La disminución del gasto energético, sumada a una mayor estabilidad frente a fluctuaciones de precios o interrupciones del suministro, ha convertido a las energías renovables en un factor de competitividad.

La resiliencia energética se ha vuelto especialmente relevante para operaciones que no pueden detenerse. En procesos productivos donde la continuidad operacional impacta directamente en la calidad del producto, el bienestar animal o la seguridad alimentaria, contar con autonomía energética dejó de ser un atributo deseable para transformarse en una necesidad estratégica.

En ese contexto, South Wind decidió avanzar tempranamente. En 2014, cuando gran parte de la industria aún observaba con escepticismo la incorporación de energía solar en operaciones acuícolas, la compañía instaló paneles fotovoltaicos en su planta de procesos de Quilicura. En ese momento, existían dudas respecto a la capacidad de estas tecnologías para sostener operaciones de alta exigencia y sobre la rentabilidad real de la inversión.

Más de una década después, la experiencia demuestra lo contrario. La reciente renovación de la planta solar no respondió a una necesidad productiva urgente, sino a una decisión alineada con la visión de largo plazo de la empresa: fortalecer una operación más eficiente, resiliente y coherente con los desafíos ambientales que enfrenta la industria.

La implementación actual ya no se describe como un proyecto solar, sino como una operación híbrida y resiliente. Hoy, la empresa utiliza el 100% de la energía producida, accede a información en línea sobre su aporte en reducción de huella de carbono y ha logrado integrar tecnología de punta sin detener su producción. Fue, como una cirugía a corazón abierto, instalar módulos solares sobre un techo elevado mientras la planta seguía funcionando. El resultado fue una transición energética fluida y segura.

Más allá del ahorro de CO₂, el impacto ha sido cultural y competitivo. La credibilidad global que otorga este tipo de iniciativas nos convierte en un socio estratégico para mercados que exigen ética además de calidad. Cada trabajador ha incorporado una cultura de eficiencia que trasciende el proyecto. Y lo más importante: se ha demostrado que la sustentabilidad no detiene la economía, la moderniza.

La inversión se justificó mirando hacia el futuro. El retorno no se mide solo en pesos, sino en confianza y en la capacidad de proyectar la actividad acuícola hacia las próximas décadas. En un mundo donde el consumidor busca ética tanto como producto, ser sustentable es el mejor seguro de vida para cualquier negocio.

Hoy, la acuicultura nacional tiene la oportunidad de posicionarse como referente en producción responsable y energía limpia. La sostenibilidad ya no es un valor agregado, sino parte de las condiciones necesarias para asegurar la continuidad y proyección de la industria en las próximas décadas.

Creemos que estas iniciativas pueden empujar cambios más amplios en la industria salmonera chilena. Nuestro país tiene el potencial de convertirse en referente mundial de  acuicultura verde. La protección del mar y el uso de energías limpias no son opcionales, son la única vía para asegurar la continuidad de la actividad. Un recordatorio de que la sustentabilidad no es un lujo, sino una obligación ética y estratégica.

CUANDO CADA PESO IMPORTA

Rodrigo Coronado

Por Rodrigo Coronado Pérez, Gerente Comercial de Merkadis


 

Las medidas anunciadas en la reciente Cuenta Pública para apoyar a los hogares más vulnerables reflejan la necesidad de fortalecer el poder adquisitivo de las familias en un escenario donde cada peso cuenta.

Pero también es relevante observar cómo cambian los hábitos de consumo cuando los presupuestos familiares se vuelven más ajustados. En muchos casos, las personas optan por compras más frecuentes y de menor volumen, priorizando lo necesario para el día a día y administrando de forma más eficiente sus recursos, y es ahí donde el comercio de cercanía adquiere un valor especial. Los almacenes de barrio y pequeños comercios facilitan el acceso a productos esenciales, reducen tiempos y costos de desplazamiento y permiten responder con rapidez a las necesidades cotidianas de los vecinos. Además, cumplen un importante rol social al mantener activa la economía local y fortalecer la relación con las comunidades.

En momentos donde las familias buscan optimizar sus gastos, fortalecer los ecosistemas de comercio de proximidad contribuye al bienestar de miles de hogares a lo largo del país.

JUGAR ES UN DERECHO DE NIÑOS Y NIÑAS.

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Por: Carla Bustos Peña, educadora de párvulos y coordinadora de Currículum y Evaluación de Fundación Integra.


 

Según estudios, los niños y niñas chilenos llegan a los siete años, habiendo disfrutado de tan sólo 8.760 horas de juego. Digo tan sólo, porque si bien la cifra puede parecer alta, está lejos de alcanzar las 15.000 horas de juego recomendadas por los investigadores y especialistas en primera infancia, como un promedio de tiempo que aporta efectivamente a un desarrollo pleno.

Hay alrededor de seis mil horas de juego, de exploración, de imaginación, de risas y de aprendizaje que simplemente no están.

Este jueves 28 de mayo conmemoramos el Día Internacional del Juego, por eso los invito a reflexionar sobre la importancia que el juego, la exploración y el disfrute ha tenido en nuestras vidas. Junto con esto, es un buen momento también para identificar cuáles son los desafíos que tenemos que enfrentar, como adultos responsables, para promover más horas de juego en las niñas y niños que nos rodean.

Muchos entienden el juego como una recompensa, “puedes jugar después de terminar tu comida”. Sin embargo, hay que aclarar que el juego no es un premio que se entrega después de un aprendizaje, el juego es el aprendizaje.

Desde que los niños y niñas nacen, interactúan con su entorno, descubren y exploran a través de los sentidos. El bebé mueve sus manos, se ríe, vocaliza y se sorprende al escuchar que quien le cuida imita sus vocalizaciones y, así, inician un diálogo; una niña de dos o tres años que juega a leer un diario, como los hacen los adultos de su entorno; un niño que cocina sopaipillas de tierra, está construyendo la comprensión del mundo que lo rodea. Todo lo anterior, de manera entretenida, a través de sus vínculos afectivos y en un entorno seguro y amable.

Esta carencia de los niños y niñas en Chile, con respecto a las horas de juego y disfrute, tiene causas conocidas, como largas jornadas laborales de sus familiares cercanos; pocos espacios públicos disponibles para que niñas y niños jueguen al aire libre, o bien, espacios que existen, pero que por temas de seguridad, no pueden ser utilizados; uso excesivo de instrumentos tecnológicos (celulares, televisión, tabletas o computadores) que fácilmente atrapan su atención (o la atención de quienes están a su cuidado) y, con esto, reducen sus opciones de exploración.

Todo esto, impacta negativamente en su desarrollo y aprendizaje, pues implica, por ejemplo, menos oportunidades para explorar las posibilidades de movimiento de su cuerpo, menos posibilidades en que puede poner a prueba sus habilidades sociales y, con esto, menos instancias en que puede experimentar y aprender, poco a poco, a reconocer y gestionar sus emociones.

En Fundación Integra, sabemos que el juego, como principio pedagógico de la educación parvularia, es un medio para el aprendizaje y, también, un fin en sí mismo. Por eso, hemos avanzado en la implementación de una educación transformadora que impulsa el juego libre como eje transversal durante la jornada educativa, tanto dentro como fuera de la sala, resignificando el espacio educativo donde niños y niñas interactúan. Queremos que jueguen y disfruten desde que ingresan al jardín infantil hasta que retornan a su hogar.

En este sentido, la vinculación con las familias es fundamental, ya que esperamos que el juego continúe presente en el hogar, y sea parte de las interacciones que se desarrollan en la vida cotidiana. Para esto, no se requieren juguetes elaborados ni recursos especiales. Por el contrario, tiene relación con aprovechar los espacios y elementos de nuestro entorno para crear espacios en que podamos compartir, conversar, reír, sumarnos a los juegos que crean las niñas y niños y, simplemente, conectarnos y disfrutar. Jugar en familia es un acto de amor y crianza respetuosa.

Estas 6.000 horas que faltan a los niños y niñas no se recuperan de un día para otro, pero es una deuda que tenemos pendiente. Recuperar el tiempo perdido es imposible, pero nunca es tarde para comenzar a jugar.