
Desde las calles de Rancagua, un joven skater transforma su pasión en un proyecto cultural y comunitario que busca inspirar a nuevas generaciones. Su iniciativa, que mezcla deporte, identidad urbana y emprendimiento, se prepara para dar el salto al mundo digital con una futura plataforma web que permitirá acceder a sus productos y contenidos en línea.
Reportaje de Exequiel Aleu Monasterio
En plena Plaza de Los Héroes de Rancagua, donde todavía sobreviven esos emprendimientos hechos a pulso, sin copiar fórmulas ajenas ni seguir manuales de negocio, existe un universo dedicado al skate que nació casi por accidente. Se llama My House Board Shop, la creación de Cristian Osvaldo Aguilera Quintanilla, más conocido simplemente como el Chino Aguilera.
Lo que hoy es una tienda reconocida por jóvenes skaters de toda la región, comenzó como un juego, una necesidad y una conversación entre amigos hace más de dos décadas.

Cristian recuerda el origen con una claridad afectuosa. Hace 20 o 25 años, él viajaba al Portal Lyon, en Santiago, para comprar tablas al por mayor. Las adquiría así porque así le salían más baratas y podía patinar más sin que le destruyera el bolsillo.
En ese tiempo, él vendía lo que le sobraba… en su casa.
Me preguntaron una vez: “¿Oye, y tú dónde vendes las tablas?”. Yo dije: “En mi casa”. Y me respondieron: “Entonces llámale My House”.
Así de simple, así de orgánico. Cristian no estaba pensando en un negocio, ni en un local, ni en marketing. Solamente quería practicar un deporte que lo apasionaba. Pero esa frase quedó marcada, y terminó transformándose en la semilla de todo lo que vendría después.
Hoy My House funciona con factura, con licencia comercial y con estructura, pero su origen sigue siendo el mismo: la casa del Chino, la casa de todos los que entran al mundo del skate.

Aquí no hay misterio: My House es una tienda especializada donde se puede encontrar todo lo necesario para armar una tabla, desde un perno hasta una completa profesional.
Cristian lo explica con precisión técnica:
—La tabla, la lija, el truck, las ruedas, los rodamientos y los pernos. Eso es lo básico. Con el tiempo empecé a traer tablas completas, pero esas son más para principiantes.
La tienda trabaja con marcas históricas y respetadas del skate mundial, como Foundation, Zero, Powell Peralta, y también con nuevas propuestas que van entrando al mercado. Cristian se preocupa de traer lo mejor disponible, dentro de un rango de precios realista para el público chileno.
Química: la marca propia del Chino y un símbolo personal
Entre las novedades más potentes está Química, la marca de tablas creada por el propio Cristian. Su origen es inesperado y a la vez profundamente simbólico:
El único ramo que pasé en la universidad fue química… entonces dije: ya, le voy a poner Química. Es como todas las cosas cuando uno tiene feeling. Es una energía. Algo que te provoca moverte. Así quiero que sea la marca.

Química nació trabajando con una fábrica en Santiago, pero hoy Cristian busca nuevos proveedores para producir una nueva partida. A pesar de que las tablas chilenas tienen diferencias respecto a las norteamericanas —principalmente por la frescura de la madera maple importada— Cristian busca entregar una excelente relación precio-calidad, sin engañar a nadie.
No puedo vender una tabla chilena al precio de una norteamericana. Lo justo es lo justo. Su honestidad, en una industria llena de imitaciones, es un sello que los propios clientes reconocen.

Pero My House no es solo tablas. El skate es también un estilo de vida, con moda, expresiones, códigos y filosofía.
Cristian explica que existen estilos muy distintos: los raperos, los thrasher, los que usan pantalones apretados, los que usan ropa holgada, los que combinan ambos mundos. Es una cultura diversa, libre y a veces curiosa:
A veces uno ve pasar a un cabro con tremendo pantalón y es chistoso, pero es bonito meterse en ese mundo. Es un escape. Es identidad.
En Chile, por suerte, la escena ha evitado caer en esos lados oscuros que caracterizaron algunas subculturas del skate estadounidense. Aquí sigue siendo principalmente sano, comunitario y amigable, un espacio donde jóvenes se encuentran, conversan, comparten y crecen.
Viví con mis abuelos. En la escuela no me iba bien. Estuve enfermo un tiempo… Y lo único que hacía era salir a patinar. Eso me ordenó. Me dio tranquilidad. Me dio amigos. Me dio un lugar.
Esa sinceridad explica por qué My House no es un negocio, sino una extensión de su propia biografía. Cada tabla, cada repuesto y cada consejo viene desde su experiencia real: no desde teoría comercial, sino desde haber crecido con una tabla como refugio.

Cristian también reconoce a varios skaters nacionales que lo han motivado, en especial a Spiro Razzi, un patinador que vive del skate, compite en el extranjero y sigue siendo un ícono del movimiento en Chile.
Mi objetivo es construir un skatepark privado y techado, donde se pueda patinar incluso en días de lluvia, con normas claras, seguridad y un acceso pagado pero justo.
Aquí si llueve no se puede patinar. No hay canchas cerradas. Me gustaría un lugar así. Y, como Cristian también es chef de profesión, su idea sería mezclar ambas pasiones: skatepark y comida.
Yo nunca he dicho “soy esto”. Yo soy cocinero porque estudié. Me gusta cocinar. Siento que cuando cocino me realizo. La cocina me dio para vivir. Y por otro lado, he conocido tanta gente gracias al skate… tantos niños. A veces ni me acuerdo de sus caras, y me dicen: “¿Te acordai de mí?”. Y yo: “Tú erís el Chino Aguilera”. Y ahí me acuerdo.
En su humildad, Cristian parece no ver lo que todos los demás ven: que él es un referente local, un punto de encuentro, un mentor sin proponérselo, es la casa de un hombre que transformó una dificultad en una identidad, y una identidad en una comunidad.
Para quienes buscan ingresar al mundo del skate, My House Board Shop ofrece calidad, honestidad y guía. No es una tienda fría ni un negocio masivo: es un lugar donde cada repuesto tiene historia, y cada tabla tiene un propósito.
"Si no hubiera patinado, no sé dónde estaría. Esto me dio un camino. Y si puedo ayudar a que otros lo encuentren también, mejor todavía."
Encuetra My House Board Shop en Galería Plaza Oriente, local 212, Plaza de Los Héroes de Rancagua y en Instagram @myhouseboardshop
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