
En una avenida que refleja el crecimiento de Rancagua, La Tazza Mía abre sus puertas con una propuesta que mezcla café, emprendimiento familiar y una atención pensada para que cada visitante se sienta como en casa.
Por: Exequiel Aleu y Sebastián Aleu / RancaguaTV

En medio del crecimiento urbano que une a Rancagua con Machalí, una nueva historia de emprendimiento comienza a escribirse con aroma a café recién molido.
En Avenida Membrillar 255, justo frente a Malabar, nace La Tazza Mía, una cafetería que no sólo busca ofrecer productos de calidad, sino también recuperar algo que muchos locales han olvidado: el valor humano de la atención y la cercanía.
Detrás de esta propuesta está Alejandro Nicolás Camilo Guajardo, un joven rancagüino de 31años, que en conjuto con su pareja y social Bárbara Javiera León decidieron transformar la incertidumbre en oportunidad.

De la adversidad al emprendimiento
Durante años, Alejandro trabajó en el sistema financiero. Su paso por el banco le permitió entender números, estrategias y administración. Pero el destino tenía otros planes.
A comienzos de 2024 quedó sin trabajo. Para muchos habría sido un golpe devastador. Para él fue el punto de partida.
“Cuando uno tiene convicción —dice— las barreras aparecen, incluso de quienes más te quieren. Pero si crees en algo, lo vas a intentar de todas maneras”.
Con parte de su finiquito compró un furgón y comenzó un emprendimiento de transporte ejecutivo. Pero, su espíritu emprendedor ya venía gestándose mucho antes.
Junto a su familia también levantó El Sauce Centro de Eventos, espacio donde hoy se realizan matrimonios, bautizos, cumpleaños y celebraciones que ya forman parte de la vida social de la ciudad.
Cada proyecto fue una pieza más en el rompecabezas. Hasta que apareció la idea que llevaba años esperando. Una cafetería.

La avenida donde nace el nuevo centro de la ciudad
Para Alejandro, el lugar era evidente. Durante más de dos décadas observó cómo la expansión urbana iba transformando el eje que conecta Rancagua con Machalí.
“Siempre supe que esta avenida iba a ser el futuro”, comenta.
Hoy ese futuro ya está ocurriendo: nuevos locales, mayor movimiento comercial y una comunidad que crece cada día. En ese escenario decidió instalar La Tazza Mía, Un espacio que mezcla la estética de las cafeterías modernas con la cercanía de los negocios tradicionales. Un lugar donde cualquiera puede entrar, sin etiquetas, sin pretensiones.
Una cafetería que nació por amor a una hija
El nombre de la marca no fue casualidad. Tampoco fue una decisión de marketing. Fue una decisión del corazón. La inspiración proviene de su hija, Mía Isabella. De esa mezcla entre familia, café y cercanía nació la idea:

La Tazza Mía.
Una expresión simple, pero poderosa. Una frase que suena casi italiana, que evoca tradición cafetera europea, pero que al mismo tiempo transmite algo muy chileno: la sensación de hogar, porque la idea es justamente esa, q ue cada cliente sienta que esa taza le pertenece.
En un mercado donde muchas cafeterías se enfocan en el lujo o en precios elevados, la filosofía de La Taza Mía es distinta. Aquí la premisa es simple:
Buenos productos, ingredientes frescos, precios razonables. Pero, sobre todo, una atención que haga sentir bienvenido a cualquiera.
“Si vienes vestido elegante o vienes saliendo del trabajo con ropa sencilla, da lo mismo”, explica Alejandro. “El saludo va a ser el mismo: buenos días, buenas tardes, ¿qué necesita?”.
Porque para él, el verdadero lujo no está en el precio. Está en los modales.

Los sabores que ya conquistan a los rancagüinos
Aunque el proyecto lleva poco tiempo funcionando, algunos productos ya se han convertido en favoritos.
Entre ellos destaca el sándwich “Forastero”, preparado en pan ciabatta con:
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champiñones salteados
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pimentones tricolor
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pollo o carne
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queso derretido
Una mezcla intensa de sabores que refleja la filosofía del lugar: tradición, simpleza y carácter.
La oferta también incluye:
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café de especialidad
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infusiones y té
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pastelería fresca
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sándwiches gourmet
Muchos de estos productos provienen de emprendedores locales, porque Alejandro cree firmemente en algo:
El crecimiento se construye entre todos.

El alma del proyecto
Aunque Alejandro lidera la visión del negocio, hay otra pieza fundamental. Su pareja y socia, Bárbara Javiera León.
Ella es quien entrega el toque estético, la sensibilidad y la energía que define el ambiente del local.
“Yo hago los bosquejos”, dice Alejandro. “Pero ella los convierte en realidad”.
La cafetería es, en esencia, un proyecto familiar.

Una filosofía que mira hacia el futuro
Alejandro y su socia lo tienen claro, el camino del emprendimiento no termina aquí. Entre sus planes está seguir estudiando gastronomía y especializarse en alta cocina, para llevar la experiencia culinaria a otro nivel. También busca vincular el trabajo de la cafetería con eventos y servicios gastronómicos.
Pero su visión sigue siendo la misma: Que la buena comida y las buenas experiencias no sean un lujo inaccesible. Sino algo que todos puedan disfrutar.
La invitación está hecha
Si aún no conoces este nuevo rincón de la ciudad, la invitación es simple, ven a descubrirlo, ven a sentarte, ven a conversar, ven a tomarte tu propia taza.
📍 La Tazza Mía: Membrillar 255, frente a Malabar, Rancagua
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