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REPORTAJE LOCAL

CON LA MIRADA PUESTA EN EL FUTURO: EL PROYECTO FAMILIAR QUE IMPULSA CATEDRAL BOTILLERÍA

Tras la pérdida de sus padres, Matías Bauer decidió transformar una herencia familiar en un proyecto propio que hoy busca consolidar junto a su pareja y proyectar hacia las próximas generaciones.

 


 

No todos los proyectos comienzan de la misma manera. Algunos surgen de una idea largamente pensada; otros aparecen cuando la vida obliga a tomar un nuevo rumbo.

Con apenas 28 años, este rancagüino dio vida a Catedral Botillería, un proyecto comercial ubicado en Alameda 355 - L.2, que hoy desarrolla junto a su pareja, Teresa de Jesús Carter, y que aspira a convertir en un patrimonio familiar.

La historia detrás del negocio no responde a una fórmula tradicional. Tras el fallecimiento de sus padres, Bauer recibió los ahorros que ellos habían construido durante años. Frente a la incertidumbre sobre qué hacer con esos recursos, decidió apostar por una actividad que siempre le había llamado la atención: el comercio.

“Siempre me gustó el rubro comercial. Además, es un mercado que tiene movimiento permanente. Cuando apareció la posibilidad de adquirir una botillería ya funcionando, decidimos dar el paso”, recuerda.

La decisión no fue improvisada. Junto a su familia ya habían desarrollado experiencias anteriores en el comercio de barrio, administrando un minimarket. La idea de contar con una botillería surgió muchas veces en conversaciones familiares, impulsada también por la experiencia de otros cercanos que se desempeñan en el mismo rubro.

Sin embargo, el emprendimiento no ha estado exento de desafíos. Como ocurre en la mayoría de los negocios que recién comienzan, el aprendizaje ha estado acompañado de momentos complejos y de otros más alentadores.

“Ha habido altos y bajos, pero es parte de cualquier proyecto. Lo importante es mantenerse constante”, señala.

 

 

Un proyecto construido en familia

Aunque Matías es la cara visible del negocio, reconoce que Catedral Botillería es el resultado de un esfuerzo compartido.

Su pareja participa activamente en la organización y funcionamiento del local, aportando apoyo en la gestión diaria y en múltiples tareas que permiten mantener en marcha la operación.

“Dicen que detrás de un hombre hay una gran mujer, pero yo creo que no es detrás, sino al lado”, comenta.

La familia también estuvo presente en los momentos iniciales del proyecto. Un concuñado colaboró en las primeras gestiones para concretar la compra del negocio, mientras que las decisiones más importantes fueron analizadas en conjunto, como parte de una visión común de crecimiento.

 

 

Pensando más allá del presente

A diferencia de quienes observan únicamente los resultados inmediatos, Bauer asegura que su principal motivación está puesta en el largo plazo.

Su objetivo es consolidar el negocio y, eventualmente, ampliar la iniciativa con una segunda botillería, proyecto que ya comienza a tomar forma.

Pero incluso esa meta tiene una razón más personal.

“Lo que quiero es dejarle un negocio formalizado a mi hijo, algo que le sirva como base para el futuro”, afirma.

Esa visión explica por qué Catedral Botillería no se entiende solamente como un local comercial. Para su fundador, representa la posibilidad de transformar una herencia recibida en una nueva herencia por construir.

 

 

Catedral Botillería invita a conocer sus promociones vigentes

Mientras continúa fortaleciendo su proyecto familiar y proyecta nuevos desafíos para los próximos años, Matías Bauer también invita a la comunidad a conocer Catedral Botillería, propuesta que busca diferenciarse por una atención cercana y una oferta diversa de productos. Actualmente, el local mantiene una promoción especial en gin Beefeater —tradicional o saborizado— a $20.000, incluyendo tres bebidas energéticas Red Bull de regalo hasta agotar stock, una alternativa que se suma a las distintas ofertas disponibles para quienes visitan el establecimiento.

 


 

Datos de contacto

📍 Alameda 355, Local 2, Rancagua

📱 +56 9 3468 8141

📱 +56 9 6108 3774

📘 Facebook: Catedral Botillería

📸 Instagram: @catedralbotilleria

 

ADVERTENCIA: El consumo nocivo de alcohol daña tu salud. Prohibida su venta a menores de 18 años.

ISAÍAS BALLESTEROS: EL EMPRESARIO QUE DECIDIÓ ACOMPAÑAR A LAS FAMILIAS EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES

 

Del mundo agrícola a los servicios funerarios, el empresario rancagüino comparte la visión que lo ha llevado a transformar cada desafío en una oportunidad, apostando hoy por un proyecto que busca acompañar a las familias con cercanía, dignidad e innovación.

 


 

Con más de una década de experiencia en el mundo empresarial, el emprendedor rancagüino hoy apuesta por un desafío distinto: ofrecer un servicio funerario cercano, humano y accesible para todas las familias. Su proyecto, Las Manos del Padre, busca combinar dignidad, acompañamiento e innovación en uno de los momentos más complejos que enfrentan las personas.

La trayectoria empresarial de Isaías Ballesteros ha estado marcada por los desafíos. El más reciente lo llevó a incursionar en un rubro tan complejo como necesario.

Empresario ligado durante años al rubro agrícola, donde ha desarrollado servicios para la industria exportadora de frutas, Ballesteros decidió dar un paso inesperado: ingresar al mundo funerario. Una decisión que para muchos podría parecer extraña, pero que para él tiene una explicación sencilla.

“Siempre me llamó la atención estar cerca de las personas y poder ayudarlas”, comenta.

Esa inquietud lo acompañó durante años. Mientras desarrollaba su actividad empresarial en el sector agrícola, observaba un rubro que, aunque inevitable para todas las familias, pocas veces es abordado desde una mirada humana. Con el tiempo, aquella idea comenzó a transformarse en un proyecto concreto.

Hoy esa visión tiene nombre: Las Manos del Padre, una funeraria recientemente inaugurada en Rancagua y que ya proyecta su crecimiento hacia San Fernando.

 

 

El valor de creer en una idea

Durante la conversación, Isaías repite una palabra varias veces: corazonada.

Así define la sensación que tuvo cuando comenzó su actividad empresarial en el mundo agrícola y que, años después, volvió a experimentar al momento de decidir abrir una funeraria.

“No hay que pensarlo tanto. Cuando uno siente que algo le gusta y tiene la posibilidad de hacerlo, tiene que hacerlo”, afirma.

Su experiencia personal le ha enseñado que los proyectos exitosos rara vez nacen de la comodidad. Requieren trabajo constante, capacidad para asumir riesgos y, sobre todo, perseverancia.

Para él, el éxito no tiene relación únicamente con los resultados económicos. Lo asocia a la capacidad de construir proyectos sostenibles, generar confianza y mantener relaciones humanas sanas tanto con los clientes como con los equipos de trabajo.

“Todo lo que hemos logrado ha sido en equipo”, señala.

 

La familia como motor de cada proyecto

Detrás de cada decisión empresarial de Isaías existe una estructura que considera fundamental: su familia.

Casado y padre de tres hijas, reconoce que gran parte de sus logros han sido posibles gracias al apoyo permanente de su esposa, con quien comparte las decisiones más importantes.

“Nos motivamos juntos. Decimos ‘vamos a hacer esto’ y lo hacemos”, explica.

Para él, la familia no solamente representa un apoyo emocional, sino también una fuente permanente de motivación para avanzar hacia nuevos desafíos.

Esa misma visión es la que intenta trasladar a cada proyecto que emprende, incluyendo esta nueva etapa ligada a los servicios funerarios.

 

 

Una funeraria pensada para acoger

Aunque reconoce que se trata de un negocio, Isaías insiste en que el principal objetivo de Las Manos del Padre es entregar tranquilidad a las familias.

Quienes enfrentan la pérdida de un ser querido suelen llegar desorientados, sin saber cuáles son los trámites que deben realizar o cómo enfrentar los días posteriores al fallecimiento.

Por esa razón, la funeraria busca hacerse cargo de gran parte de las gestiones administrativas para que la familia pueda concentrarse en despedir a su ser querido.

“Queremos que las personas lleguen aquí y se sientan acogidas”, explica.

El servicio contempla orientación integral, gestión documental y acompañamiento durante todo el proceso, incluyendo los trámites relacionados con el Registro Civil y otras diligencias que habitualmente generan preocupación en momentos de duelo.

 

 

Dignidad sin importar la condición económica

Uno de los conceptos que más destaca Ballesteros es la accesibilidad.

A pesar de la moderna infraestructura y el cuidado diseño de sus instalaciones, asegura que el objetivo nunca ha sido transformarse en una alternativa exclusiva para un segmento determinado.

 

 

 

Por el contrario, sostiene que la funeraria está abierta para todas las familias y que sus valores se mantienen dentro de los parámetros habituales del mercado.

“No porque el lugar sea elegante significa que sea más caro”, afirma.

 

 

La propuesta incluye salón velatorio, traslado, cafetería, material audiovisual conmemorativo y diversos servicios complementarios que, según explica, en otros establecimientos suelen cobrarse por separado.

Además, la funeraria recibe beneficiarios de cuota mortuoria, permitiendo que muchas familias puedan acceder a una solución adecuada incluso en momentos económicamente complejos.

Entre los proyectos que actualmente estudian se encuentran alternativas de pago más flexibles para quienes necesiten financiamiento o modalidades de pago en cuotas.

 

Tecnología para recordar a quienes ya partieron

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la incorporación de herramientas tecnológicas destinadas a preservar la memoria de los seres queridos.

La funeraria ofrece la creación de videos conmemorativos elaborados a partir de fotografías y material audiovisual proporcionado por las familias.

Estos recuerdos pueden ser visualizados mediante códigos QR instalados durante el velatorio o posteriormente en espacios de homenaje.

La iniciativa busca que familiares y amigos puedan acceder fácilmente a imágenes y recuerdos significativos de quienes ya no están.

“Es una forma bonita de recordar”, comenta Isaías.

La propuesta combina tradición y tecnología, generando nuevas formas de acompañar emocionalmente a las familias.

 

 

Un proyecto con visión de futuro

Apenas cinco días después de abrir sus puertas al público, Las Manos del Padre ya proyecta nuevas etapas de crecimiento.

Además de la sucursal que comienza a desarrollarse en San Fernando, la empresa evalúa ampliar sus instalaciones en Rancagua incorporando nuevos espacios de velación.

Para Isaías, el desafío no pasa únicamente por crecer comercialmente.

Su principal objetivo sigue siendo el mismo que lo llevó a iniciar esta aventura empresarial.

“Quiero que las personas se vayan tranquilas y conformes después de despedir a un ser querido”, señala.

En una época donde muchos negocios compiten únicamente por precio o volumen, la apuesta de este empresario rancagüino parece apuntar hacia otro lugar: construir confianza, cercanía y acompañamiento humano en uno de los momentos más sensibles que puede enfrentar una familia.

Porque, al final, detrás de cada servicio funerario existe una historia, una despedida y personas que necesitan sentirse acompañadas.

Y esa es precisamente la misión que Isaías Ballesteros espera consolidar con Las Manos del Padre.

 


 

Datos de contacto

📍 Las Manos del Padre
⚱️ Servicios funerarios integrales y acompañamiento familiar

🏛️ Salón velatorio
📑 Gestión de documentación y trámites
⚱️ Sepultación y cremación
🎥 Videos conmemorativos y códigos QR de recuerdo
🚐 Traslados especializados
☕ Espacios de acompañamiento para las familias

📍 Rancagua
📍 San Fernando

📞 Consultas y orientación personalizada
🌐 Redes sociales y canales de contacto disponibles directamente en sus sucursales

EGOCÉNTRICO: EL MULTIESPACIO QUE REDEFINE EL AUTOCUIDADO EN RANCAGUA

 

 

El innovador proyecto liderado por mujeres que promete revolucionar el concepto de bienestar en la región, fusionando una cafetería inclusiva, estética avanzada, barbería y arte local en un solo lugar.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

Hay proyectos que nacen de la necesidad, pero hay otros que surgen del destino, el arte y el esfuerzo familiar. En una estratégica y residencial casa esquina de Rancagua, a pasos de la Alameda, se levanta Egocéntrico, un concepto disruptivo que promete cambiar radicalmente la forma en que los rancagüinos entienden el bienestar y el relajo.

 

 

Liderado por Bárbara Benavente Carballo, junto a un talentoso equipo de seis mujeres emprendedoras, este multiespacio integral se prepara para abrir oficialmente las puertas de todo su concepto este próximo 29 de junio, tras un año de silencioso y minucioso trabajo arquitectónico y artístico.

 

 

Más que estética: una oda al amor propio y al arte local

El nombre no es una casualidad. "Egocéntrico nace de 'Ego', por el autocuidado necesario para cada uno, y 'Céntrico', porque funciona como un núcleo donde todo converge", explican desde el corazón del proyecto.

Y esa convergencia se respira apenas se cruza el umbral. A diferencia de los centros estéticos tradicionales o las cafeterías minimalistas y frías, Egocéntrico es una galería de arte en sí misma. Cada rincón, cada terminación y los imponentes murales que visten el lugar son obra del padre de Bárbara, un reconocido y respetado artista de Rancagua que dedicó un año entero, en solitario, a transformar una estructura residencial en una verdadera joya visual.

 

 

Jorge "Lúa" Benavente: el padre de Bárbara que dio forma a la identidad del proyecto

 

Uno de los pilares fundamentales de Egocéntrico es la participación de Jorge "Lúa" Benavente, reconocido pintor, muralista, escultor y decorador rancagüino, cuya trayectoria artística ha dejado una importante huella en la cultura local. Padre de Bárbara Benavente, fue el responsable de diseñar la distribución de los espacios, desarrollar gran parte de la construcción y dar vida a la identidad visual que hoy distingue al recinto.

Durante cerca de un año trabajó en la transformación de la propiedad, ejecutando personalmente gran parte de la infraestructura, los murales y diversos elementos decorativos. El resultado es una propuesta que rompe con los formatos tradicionales, incorporando arte, diseño y funcionalidad en cada rincón del proyecto.

Pero su visión va más allá de lo estético. Benavente proyecta a Egocéntrico como un espacio abierto a la cultura, donde también tengan cabida exposiciones, literatura, música y actividades artísticas, aportando una nueva alternativa para la expresión creativa en Rancagua.

 

 

Un ecosistema de servicios: Desde el cuidado capilar hasta el tatuaje

La propuesta rompe los esquemas al permitir que la experiencia sea colectiva o familiar. Aquí, la espera ya no es aburrida. Mientras un miembro de la familia se atiende, el otro puede disfrutar de un espacio diseñado para el deleite. El multiespacio se divide en áreas especializadas que ya operan en marcha blanca:

 

 

  • Barbería y Clínica Capilar: Un "full espacio" dedicado al hombre y a la salud del cabello. De la mano de Michelle Salas en la barbería, y Diana Castaño en la recuperación de cabellos críticamente dañados, el salón ofrece un estándar clínico y estético de primer nivel.

 

 

  • Manicure, Pedicure y Spa: Un servicio moderno enfocado en elevar la autoestima a través de técnicas de vanguardia como el esmaltado permanente, polygel y soft gel, complementado con un espacio de spa para un relajo absoluto.
  • Estudio de Tatuajes: El arte en la piel también tiene su lugar sagrado, liderado por el hermano de Bárbara, quien plasma piezas únicas en un ambiente óptimo y profesional.

 

 

"Magnolia": El aroma a café europeo que faltaba en la zona

La última pieza del rompecabezas en encajar este 29 de junio será Magnolia, la cafetería del multiespacio bautizada así en honor a los hermosos árboles que adornan la fachada de la casa.

Magnolia no será una cafetería común. Apostando por la máxima calidad, ofrecerá café de grano preparado en máquinas europeas de alta gama (al estilo de las grandes cafeterías de Italia o Francia). Además, conscientes de las necesidades actuales, su propuesta gastronómica incluirá una deliciosa e inclusiva línea de pastelería sin azúcar y libre de gluten, tanto dulce como salada.

 

 

 

Un lanzamiento en grande

Para el hito de inauguración, el equipo de Egocéntrico está preparando una jornada llena de sorpresas: desde colaboraciones con emprendimientos locales —como la reconocida florista Carla Fuentes— hasta activaciones con influencers, degustaciones de café y una audaz promoción: el estudio de tatuajes regalará entre 10 y 15 tatuajes flash (pequeños) a los primeros asistentes, para que se lleven en la piel un recuerdo imborrable del nacimiento de este espacio.

Egocéntrico ya es una realidad que demuestra que en Rancagua el emprendimiento femenino, el arte local y la innovación marchan de la mano.

 

Coordenadas para el Bienestar:

  • Dirección: Calderón 122, Rancagua (Detrás del Colegio Sagrado Corazón, a espaldas de la Alameda). Cuenta con espacio exclusivo para estacionar.
  • Gran Apertura Oficial: 15 de junio (Áreas de estética y tatuajes ya atendiéndose en marcha blanca).
  • Instagram Oficial: @egocentrico_rancagua
  • Contacto y Reservas: +56 9 6485 0904 (Próximamente agendamiento en línea).

LUCERNA RESTAURANT: CUATRO DÉCADAS MANTENIENDO VIVA LA COCINA TRADICIONAL CASERA EN RANCAGUA

 

Con más de cuarenta años de historia, Lucerna representa el esfuerzo de una familia que ha sabido adaptarse a los cambios sin renunciar a aquello que la hizo reconocida: platos de inspiración casera, sabores familiares y una relación directa con sus clientes.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

En una época donde la oferta gastronómica cambia constantemente y las tendencias culinarias parecen renovarse cada temporada, existen negocios que han optado por un camino distinto: mantenerse fieles a aquello que los hizo reconocidos desde el principio.

Ese es el caso de Lucerna, un restaurante familiar que desde la década de los ochenta ha acompañado la vida cotidiana de miles de rancagüinos. Detrás del negocio se encuentra Luis Alberto Donoso, quien hace más de cuarenta años decidió emprender una aventura gastronómica que, con el paso del tiempo, terminaría transformándose en una referencia para quienes valoran la comida casera y la atención cercana.

 

 

Lo que comenzó como una sociedad familiar terminó consolidándose como un proyecto de vida. Hoy, la historia continúa gracias al trabajo conjunto de Luis, su esposa Yolanda, su hijo Luis Esteban y otros integrantes de la familia, quienes participan activamente en el funcionamiento diario del local.

A diferencia de muchos restaurantes modernos que buscan sorprender mediante conceptos innovadores o cartas cada vez más extensas, Lucerna ha construido su prestigio sobre una propuesta sencilla: platos abundantes, recetas conocidas por varias generaciones y un ambiente donde el trato directo sigue siendo parte fundamental de la experiencia.

 

 

"Acá la gente viene porque sabe lo que va a encontrar", comenta Luis Esteban Donoso, quien se incorporó al negocio familiar hace algunos años para apoyar a sus padres y contribuir a la continuidad de un proyecto que ha logrado atravesar distintas etapas de la ciudad.

La cocina es uno de los aspectos que más destacan quienes visitan el restaurante. Cazuelas, pescado frito, porotos, lentejas, arroz y diversas preparaciones tradicionales forman parte de una carta que busca rescatar sabores familiares en tiempos donde las propuestas internacionales dominan gran parte de la oferta gastronómica.

Para la familia Donoso, mantener vigente este tipo de cocina representa mucho más que una decisión comercial. También es una forma de preservar una parte importante de la cultura culinaria chilena.

 

 

"Cada vez cuesta más encontrar lugares donde se siga cocinando de esta manera", reflexiona Luis Esteban, observando cómo la llegada de nuevas tendencias ha transformado los hábitos alimenticios de muchas personas.

La identidad del local no se limita únicamente a la comida. También existe una selección de productos tradicionales que han acompañado durante años la experiencia de quienes visitan Lucerna. Entre ellos destacan preparaciones típicas como el chacolí, el pipeño y otras bebidas de elaboración artesanal vinculadas a la tradición campesina de la región.

Incluso Luis Alberto prepara personalmente una receta conocida entre los clientes habituales como "maqueao", una mezcla elaborada con maqui y aguardiente que forma parte de esas preparaciones transmitidas de manera casi artesanal y que difícilmente pueden encontrarse en otros establecimientos.

La historia del restaurante también ha estado marcada por desafíos. Durante la pandemia, como ocurrió con gran parte del sector gastronómico, el negocio enfrentó momentos complejos que pusieron a prueba años de esfuerzo y trabajo familiar. Sin embargo, lograron mantenerse en funcionamiento y continuar adelante en un escenario particularmente difícil para los pequeños emprendimientos.

 

 

Luis Alberto reconoce que después de tantos años la rutina es distinta. La experiencia acumulada le permite comprender rápidamente a quienes cruzan la puerta y ofrecer una atención basada en algo que sólo se adquiere con el tiempo: conocer a las personas.

Por sus mesas han pasado trabajadores, comerciantes, familias completas, clientes históricos y nuevas generaciones que descubren un espacio donde todavía es posible encontrar una conversación cercana junto a un plato preparado con recetas tradicionales.

Más que una fórmula de éxito, Lucerna representa una manera de entender la gastronomía. Una donde la cocina sigue teniendo rostro familiar, donde las recetas conservan el sabor de siempre y donde cada jornada de trabajo es el resultado de una historia construida durante más de cuarenta años.

Mientras muchos establecimientos históricos han desaparecido o cambiado radicalmente su esencia, la familia Donoso continúa apostando por aquello que los ha acompañado desde el primer día: buena comida, atención personalizada y el compromiso de mantener vivo un proyecto que ya forma parte de la memoria gastronómica de Rancagua.

 

 

Datos de ubicacion:

🕥 Atención desde las 10:30 horas

📅 Abierto de lunes a sábado

📌 Rubio 336, Centro de Rancagua

📱 Instagram: @restaurante_el.lucerna

CUANDO EL ALMACÉN SE VUELVE CORAZÓN: EL VIAJE DE DAVID CONTRERAS Y EL RENACER DE LA CERCANÍA EN RANCAGUA

 

 

Nació de la incertidumbre de la venta ambulante y floreció desafiando a la pandemia. Hoy, "La Veguita de los Alpes" no solo ofrece los mejores precios por volumen del sector; devuelve a los vecinos la dignidad de ser atendidos por su nombre.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

En la era de la prisa y las pantallas automatizadas, donde las grandes cadenas de supermercados transformaron el acto de abastecerse en un trámite frío, solitario y distante, existe un rincón en Rancagua donde el tiempo parece recuperar su valor más humano. Hay un murmullo cálido entre los cajones de tomates frescos, el aroma crujiente del pan recién horneado y el saludo genuino que recibe a cada persona al cruzar el umbral. Es el latido cotidiano de La Veguita de los Alpes, un minimarket y verdulería que se ha transformado en mucho más que un punto de comercio: es el verdadero soporte emocional y comunitario de su sector.

Detrás de este mostrador que hoy desborda vitalidad no hay una corporación, sino una historia de esas que dignifican el suelo que pisamos. Es el viaje de David Andrés Contreras Valladares, un hombre que conoce de cerca el peso del asfalto, el frío de las mañanas y el valor inquebrantable de la perseverancia.

 

 

La escuela de la calle y la herencia del padre

Hacia el año 2020, el panorama de David era radicalmente distinto. Sus pasos no se daban bajo un techo firme, sino en la compleja realidad de la venta itinerante e informal por las calles de Rancagua. Fue una época de esfuerzo absoluto, donde lo intentó todo para abrirse paso y salir de la precariedad y los riesgos implícitos de exponerse diariamente a la intemperie urbana. Llegar a lo que los vecinos aprecian hoy no fue un golpe de suerte; fue una construcción palmo a palmo.

“Costó harto llegar a lo que hoy estamos viendo. Pero en cada paso tuve un faro. Mi padre, Eugenio Contreras, tenía negocios y fue él quien me enseñó absolutamente todo lo que sé respecto a este mundo. Su apoyo fue el cimiento de todo”, recuerda David con profunda emoción y gratitud.

Esa herencia de disciplina y visión comercial fue la que le permitió dar el gran salto hacia la formalidad, impulsado además por una certeza invisible: los propios clientes y vecinos del sector, que ya lo visitaban en sus trayectos, le pedían a gritos un servicio establecido. La comunidad necesitaba un lugar propio, y David decidió construírselo.

 

Bautismo de fuego: emprender cuando el mundo se cerraba

La consolidación de La Veguita de los Alpes llegó con un giro dramático. El local abrió sus puertas justo en el momento en que la crisis sanitaria y las restricciones de la pandemia paralizaban al país. Lejos de amedrentarse, David leyó la necesidad de su entorno con precisión quirúrgica y una empatía conmovedora. Transformó el negocio por completo hacia el formato de delivery, llevando soluciones directas hasta las mesas de los hogares confinados.

Desde aquel primer día y hasta hoy, la filosofía económica de La Veguita ha sido innegociable: máxima calidad a precios que cuidan el bolsillo familiar. David lo entiende perfectamente, desprovisto de cualquier soberbia empresarial: “La gente a veces busca ahorrar cien pesos, y por esos cien pesos nos prefieren. Cuidar el presupuesto de nuestros vecinos es respetarlos”. Por ello, el local se especializó en la venta por volumen al mejor precio de la zona, permitiendo a familias y pequeños consumidores abastecerse con ofertas imbatibles en confort, masas, azúcar, arroz y papas o cebollas por saco cerrado.

 

 

Mucho más que un almacén: el "feeling" que sana

Sin embargo, el verdadero secreto de su éxito no se cuenta en los balances contables, sino en el afecto. En La Veguita de los Alpes trabaja un equipo humano de seis personas conscientes de que su labor va mucho más allá de reponer estanterías o pasar un código de barras.

“Si nos comparamos con un supermercado masivo, donde nadie te atiende, donde eres solo un número que paga en caja y se va, nosotros buscamos ser un soporte real”, explica David con una sonrisa en el rostro. Es una atención personalizada que raya en lo terapéutico: con el tiempo se ha gestado un lazo tan estrecho, especialmente con los adultos mayores que acuden diariamente por su pan, que el almacén se transforma en un confesionario improvisado. David pasa de abastecedor a psicólogo en una sola conversación, escuchando, aconsejando y regalando el tesoro más escaso de la modernidad: la atención.

 

 

Este valor agregado se multiplica gracias al pilar fundamental del negocio: su pareja Maritza Arriagada. Ella es la encargada de liderar con maestría el punto de Avenida Circunvalación N°310. “Ella es mi brazo derecho, se alinea perfectamente con nuestra filosofía, es mi reflejo. Su presencia es fundamental porque encarna nuestro servicio personalizado: si un cliente necesita algo que no tenemos, nos movemos por cielo y tierra para traérselo”, confiesa con profundo orgullo.

 

 

El triunfo de la comunidad

Hoy, con dos sucursales estratégicamente ubicadas para dar vida a Rancagua —una en el sector de Circunvalación y otra en Kennedy—, La Veguita de los Alpes es un testimonio vivo de que el comercio local es el alma de los barrios. David Contreras mira sus locales y no piensa en un triunfo personal, sino colectivo: “Hemos aprendido a ser parte de la comunidad. Ellos son los que han hecho que yo esté acá; la gente nos ha tomado un cariño inmenso”.

La invitación queda abierta. Visitar La Veguita de los Alpes no es solo ir a buscar las verduras más frescas de la mañana, artículos de electrónica, aseo, congelados o bazar; es reconectarse con la calidez de nuestra gente, apoyar el esfuerzo de una familia rancagüina y experimentar el orgullo de un barrio que late con fuerza propia.

 

Guía de Abastecimiento Familiar — La Veguita de los Alpes Variedad absoluta, calidad y precios imbatibles por día o por volumen.
  • Punto 1: Av. Circunvalación N°310, Rancagua (Atención personalizada liderada por su pareja, el alma del servicio).
  • Punto 2: Kennedy N°2027 (Esquina Pintor Gustavo Cabello, Rancagua). Especialistas en ofertas por volumen: sacos de papas, cebollas, abarrotes y más.
  • Contacto directo y consultas: +56 9 3547 0547

SEDUCCIÓN: DOS HERMANAS, UNA HISTORIA FAMILIAR Y UNA NUEVA APUESTA PARA RANCAGUA

 

Lo que comenzó como un negocio familiar hoy se proyecta hacia una nueva etapa. Las hermanas Karina y Rosa Guajardo comparten los desafíos de administrar uno de los espacios nocturnos más conocidos de la ciudad, apostando por la cercanía, la seguridad y una propuesta que busca diferenciarse dentro del rubro.

Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

En una esquina clásica del centro de Rancagua, donde la bohemia lleva décadas formando parte del paisaje urbano, dos hermanas han decidido continuar apostando por un rubro que suele ser observado desde la distancia, pero que cada noche recibe a decenas de personas en busca de algo más que diversión.

 

 

Karina y Rosa Guajardo Jorquera son parte de la administración de Seducción, un local nocturno ubicado en calle San Martín que, según explican, hereda una historia que comenzó mucho antes de que ellas llegaran. El recinto funciona desde hace más de treinta y cinco años y continúa siendo uno de los puntos más reconocidos de la vida nocturna rancagüina.

Sin embargo, detrás de las luces, la música y el ambiente de entretención existe una realidad menos visible: la construcción de un negocio familiar administrado exclusivamente por mujeres y que busca diferenciarse en un escenario donde la seguridad, la confianza y el trato humano se han vuelto tan importantes como cualquier otro servicio.

“Muchos clientes llegan a conversar, a relajarse o simplemente a pasar un buen momento después de una jornada difícil”, comenta Rosa, quien se desempeña en la recepción y asegura que gran parte de su trabajo consiste en generar cercanía con quienes cruzan la puerta por primera vez.

La observación no es menor. Según explican ambas hermanas, el perfil de sus visitantes ha cambiado con el paso de los años. Hoy predominan adultos sobre los treinta años que buscan espacios tranquilos para compartir, escuchar música y desconectarse de las presiones cotidianas.

 

 

Una empresa familiar en un rubro poco convencional

Para Karina, uno de los aspectos que más valoran es que la operación del local está sostenida por una estructura familiar donde las decisiones se toman de manera conjunta y con una visión de largo plazo.

Lejos de la improvisación, sostienen que han optado por desarrollar el negocio bajo criterios de formalidad, manteniendo permisos, contratos y obligaciones tributarias al día, una condición que consideran fundamental para proyectar crecimiento.

Esa mirada es precisamente la que las impulsa a trabajar en un nuevo proyecto que podría marcar un antes y un después en su trayectoria empresarial.

 

El próximo desafío: una experiencia más exclusiva

 

Mientras Seducción continúa operando con normalidad, las hermanas afinan los últimos detalles para la apertura de un nuevo local ubicado a pocos metros de distancia.

La propuesta apunta a un segmento distinto, con instalaciones de mayor tamaño y una experiencia orientada a clientes que actualmente buscan este tipo de espacios en Santiago o en locales de alto estándar fuera de la comuna.

Aunque el nombre del proyecto aún permanece en reserva mientras finalizan los trámites administrativos, ambas coinciden en que la meta es clara: convertirlo en uno de los referentes de la entretención nocturna en Rancagua.

 

 

“Queremos que ambos locales funcionen de manera complementaria, porque apuntan a públicos distintos”, explica Karina.

Seguridad: la preocupación que comienza fuera del local

Si hay un tema que aparece una y otra vez durante la conversación, es la seguridad.

Las empresarias aseguran que gran parte de sus esfuerzos no sólo se concentran dentro del recinto, sino también en el entorno inmediato. La existencia de cámaras, personal de apoyo y coordinación con servicios de transporte forman parte de una estrategia orientada a proteger a quienes visitan el sector durante la noche.

Para ellas, el principal desafío no siempre ocurre al interior de los locales, sino en las calles aledañas, donde los clientes pueden quedar expuestos a situaciones de riesgo al retirarse.

Por esa razón, explican que promueven medidas simples pero efectivas, como esperar la llegada de servicios de transporte o acompañar a los clientes hasta puntos seguros cuando la situación lo requiere.

 

 

Más que un local nocturno

En tiempos donde gran parte de la entretención se traslada a las pantallas y donde cada vez existen menos espacios para la conversación espontánea, Karina y Rosa sostienen que su propuesta sigue teniendo sentido porque responde a una necesidad profundamente humana: compartir.

Esa convicción es la que las impulsa a proyectar nuevos desafíos y a seguir fortaleciendo una marca que, con el paso de los años, se ha convertido en parte de la identidad nocturna del centro de Rancagua.

Mientras la nueva apuesta VIP avanza hacia su apertura, Seducción continúa recibiendo público de lunes a sábado, manteniendo viva una tradición que, lejos de desaparecer, busca reinventarse para una nueva generación de clientes.

 

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Seducción Night Club
📍 San Martín 309, Rancagua
🕘 Atención de lunes a sábado desde las 21:00 horas
🕓 Cierre de lunes a jueves a las 04:00 horas
🕔 Viernes y sábado hasta las 05:00 horas
📱 Instagram: Seducción Night Club
⭐ Próxima apertura de un nuevo local con concepto VIP en el centro de Rancagua

SASTRE POZO EL ULTIMO SASTRE DE RANCAGUA: LA HISTORIA DE UN OFICIO QUE VISTIÓ A GENERACIONES DE RANCAGÜINOS Y QUE HOY RESISTE AL PASO DEL TIEMPO

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Ricardo Pozo Soto mantiene viva una tradición familiar iniciada en 1956 por su padre, Segundo Pozo. Desde un histórico local del Pasaje Cillero conocido por su nombre "Sastre Pozo", ahí en ese mítico local se continúa desarrollando uno de los oficios más antiguos y emblemáticos de la ciudad de Rancagua.

 Por: Exequiel Aleu Monasterio


 

Hay lugares que sobreviven al paso de las décadas sin necesidad de grandes vitrinas ni campañas publicitarias. Espacios que permanecen abiertos porque forman parte de la memoria colectiva de una comunidad. En pleno centro de Rancagua, al interior del tradicional Pasaje Cillero, uno de esos lugares continúa funcionando gracias a la perseverancia de Ricardo Pozo Soto, heredero de una tradición familiar que comenzó hace setenta años.

La historia se remonta a 1956, cuando su padre, Segundo Pozo, abrió una sastrería en una ciudad muy distinta a la actual. En aquellos años, vestirse bien significaba acudir obligatoriamente donde un sastre. No existían las grandes tiendas, ni la oferta masiva de vestuario que caracteriza al comercio moderno. Cada traje era una pieza única confeccionada según las medidas, gustos y necesidades de quien lo usaría.

“Yo crecí prácticamente aquí. Mi papá trabajaba en esto y desde niño anduve a su lado. Después de su fallecimiento, en 2006, seguí con el oficio y manteniendo esta historia familiar”, recuerda Ricardo.

Durante décadas, por este pequeño taller han pasado miles de personas. Padres, hijos y nietos que vuelven buscando reparar una prenda heredada, ajustar un traje para una ceremonia o confeccionar una pieza especial para un momento importante de sus vidas.

Lejos de desaparecer, Ricardo observa que la sastrería vive un fenómeno inesperado: un resurgimiento.

Mientras la producción industrial domina el mercado, cada vez más personas buscan prendas personalizadas, exclusivas y confeccionadas a medida. Novios que desean un traje único para su matrimonio, profesionales que necesitan una imagen diferenciada o jóvenes que rescatan estilos clásicos que parecían haber quedado en el pasado.

“La gente ya no quiere necesariamente lo que está colgado en una tienda. Busca algo propio. Quiere verse de cierta manera y necesita orientación para lograrlo”, explica.

 

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Un oficio que interpreta personas

Para Ricardo, la sastrería va mucho más allá de tomar medidas y coser telas.

Cada cliente representa una historia distinta. Algunos llegan con una fotografía guardada en su teléfono; otros buscan recrear la elegancia de sus abuelos; algunos quieren proyectar formalidad y otros simplemente encontrar una prenda que refleje su personalidad.

“Uno tiene que descubrir qué está buscando realmente la persona. A veces ni siquiera lo sabe explicar. Ahí está parte del trabajo del sastre”, comenta.

Esa capacidad de interpretar gustos, estilos y expectativas es precisamente lo que diferencia a la confección artesanal de la producción en serie.

No existen dos trajes iguales porque no existen dos personas iguales.

 

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Un recuerdo desde la historia familiar

Su hermano, Gerardo Pozo Soto, complementa la mirada familiar recordando que la sastrería fue durante décadas un oficio central en la vida urbana de Rancagua. “Vi a mi padre en los años de mayor actividad; muchas veces el taller estaba sobrepasado de trabajo”, comenta. A su juicio, el interés actual por prendas personalizadas y hechas a medida explica que el oficio siga vigente pese al avance de la producción industrial.

 

El valor de la historia local

Más allá del oficio, Pozo Sastre se ha transformado con el tiempo en un punto de encuentro donde convergen generaciones de rancagüinos.

Ricardo reconoce apellidos históricos de la ciudad, recuerda historias familiares y observa cómo las nuevas generaciones vuelven buscando los mismos servicios que alguna vez utilizaron sus padres o abuelos.

“Muchas veces llega alguien y me dice que su abuelo se hizo un traje aquí. O trae una prenda antigua para adaptarla y seguir usándola. Son historias que se repiten una y otra vez”, señala.

Esa conexión con la identidad local es precisamente lo que más valora.

Por eso observa con preocupación cómo muchos negocios tradicionales desaparecen progresivamente del centro de Rancagua, llevándose consigo parte importante de la historia urbana de la ciudad.

 

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Un legado que se acerca a su última etapa

Aunque continúa trabajando diariamente, Ricardo reconoce que se encuentra en una etapa de retiro progresivo.

Sus hijos optaron por otros caminos profesionales y, como ocurre con muchos oficios tradicionales, no existe una nueva generación familiar interesada en continuar el trabajo.

“Esto probablemente termina conmigo. Pero así son los ciclos. Las cosas desaparecen y después vuelven a surgir de otra manera”, reflexiona.

Sin embargo, lejos de la nostalgia, prefiere quedarse con el reconocimiento de quienes han confiado durante décadas en su trabajo.

Personas que muchas veces pasan únicamente a saludar, a recordar una antigua confección o simplemente a conversar con alguien que ha sido testigo silencioso de buena parte de la historia cotidiana de Rancagua.

Después de setenta años de tradición familiar, Pozo Sastre continúa demostrando que existen oficios que no pueden medirse únicamente en términos comerciales. Son parte del patrimonio humano de una ciudad y representan una forma de entender el trabajo, la dedicación y el vínculo con las personas que difícilmente puede ser reemplazada por la producción masiva.

Mientras las modas cambian y las vitrinas se trasladan a las pantallas de los teléfonos, en el Pasaje Cillero todavía permanece un lugar donde cada prenda sigue teniendo nombre, historia y personalidad propia.